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El Entrenamiento Espiritual Sufí es un
Proceso de Individuación que conduce al Infinito
de Irina Tweedie
Este escrito se presentó en la VIII Conferencia
Internacional de la Asociación Transpersonal Internacional en Davos,
Suiza, el 1ro de Setiembre de 1983.
C.G. Jung repetidamente enfatizó en sus escritos que el proceso
de individuación es puramente psicológico y no
espiritual. De modo que el título de mi charla, "El entrenamiento
espiritual sufí es un proceso de individuación que conduce
al Infinito" podría parecer engañoso. Sin embargo,
hay tanta similitud entre ambos procesos que se pueden delinear paralelos
importantes.
Como bien sabemos todos, el objetivo final de la individuación
es el de integrar a un ser humano, de hacerlo completo por así
decirlo, de tal forma que todos los aspectos concientes e inconscientes
de su psique puedan trabajar armónicamente y le permitan volverse
un miembro útil de la sociedad en que vive. El objetivo final del
entrenamiento sufí es vivir una vida guiada, guiada desde dentro
de uno mismo por aquello que es Infinito, es ser capaz de captar la Indirecta,
Pista o Consejo Divino y de actuar en consecuencia.
Desde el momento en que mi Maestro me aceptó como su estudiante,
se me hizo cada vez más claro que el entrenamiento espiritual era
una continuación del proceso de integración junguiano, pero
en una octava más elevada, si me permiten expresarlo de este modo.
Especialmente cuando los sucesos empezaron a cobrar impulso, me fascinó
descubrir que el entrenamiento ideado por la tradición Yoga hace
miles de años fuese absolutamente idéntico a ciertos criterios
psicológicos modernos de hoy día.
Jolande Jacobi en su libro The Way of Individuation cita las
siguientes palabras de Jung:
Para el hombre actual, el único camino posible hacia una auténtica
fe en Dios es la experiencia de la Deidad en forma de encuentro o 'unión
mística'. El proceso de individuación puede 'preparar' a
un ser humano para tal experiencia, puede 'abrirlo' a la influencia de
un mundo o plano que existe más allá de su conciencia racional
y darle una idea de cómo opera. Uno podría decir que en
el curso del proceso de individuación, el ser humano llega a la
entrada de la casa de Dios.
El Maestro lleva el estudiante más adelante en el camino. Eso es
todo.
No es mi intención aburrirlos con la descripción de cómo
se lleva esto a cabo; todo lo que trataré de hacer es demostrarles
que el Maestro o guía espiritual tiende a utilizar los mismos métodos
que un psicoanalista -- o mejor dicho, el Maestro invariablemente utilizará
sus poderes yóguicos para ayudar paso a paso al estudiante en la
empinada escalera del desarrollo espiritual.
¿Cuántos de nosotros conocemos cómo funcionan las
energías? ¿Y cuántos de nosotros sabemos cómo
usarlas para llevar al ser humano al punto exacto necesario a este momento
en particular? Creo que muy, muy pocos.
Todo psicoanalista conoce los peligros de la inflación. Una y otra
vez Jung lleva nuestra atención al peligro de "agrandarse".
La inflación no tiene nada que ver con el tipo o nivel
de conocimiento, sino simple y únicamente con el hecho de que cuando
se incorpora nueva información, esta puede llegar a 'prenderse'
tanto de una cabeza floja, que la persona deja de ver y oír más
allá de sí. La persona queda hipnotizada e instantáneamente
cree que ha resuelto el misterio del universo cuando en verdad esto equivale
a un gigantesco auto-engaño. (Collected Works, volumen
7, p. 243)
A menudo me pregunto cuántas Cleopatras y Napoleones hay en los
hospitales psiquiátricos a raíz de que la inflación
doblegó una mente débil cuando se la dejado de controlar.
El mismísimo Jung experimentó una batalla personal con la
inflación. Él nos cuenta en su trabajo póstumo Memorias,
sueños y reflexiones, que al despertar de un sueño
en el que mató a 'Siegfried', sintió un deseo irresistible
de descubrir el significado del sueño que en un principio se le
escapaba. Sabía que todo su futuro dependía de que llegase
a comprender correctamente su significado. Pronto entendió que
tenía que abandonar completamente la actitud de Siegfried, la arrogancia
y confianza de su presumida personalidad, porque Siegfried era él
mismo, su ego conciente y presuntuoso y a no ser que este fuese completamente
eliminado, provocaría un desastre en cualquier confrontación
con el inconsciente. Sobre este mismo tema, Helen Luke comenta:
Jung podría haber "muerto" psíquicamente, cuando
pensó en conquistar y moldear las fuerzas del inconsciente a su
voluntad. Utilizando la metáfora de Dante, Jung se puso en gran
peligro cuando se paró sobre el umbral para mirar por encima de
la cabeza de Gorgon. Él podría haber terminado transformándose
en roca, podría haber perdido su humanidad en la frialdad de la
locura, o desesperado o caído en una inflación incontrolable.
El portal de Dis (un nombre clásico para llamar al sub-mundo o
bajo mundo de Hades) sólo puede sortearse sin problemas por aquellos
que han alcanzado la clase de fe y humildad que hizo que el ángel
le prestase ayuda a Dante. Jung comprendió [este peligro] al instante
en que entendió su sueño. ("Dark wood to white
rose, estudio del significado de la Divina comedia de Dante",
1975, p. 22)
En mi caso la situación fue un poco diferente porque el Maestro
estaba allí [físicamente], señalando en la dirección
correcta. Les doy un ejemplo:
Llegó un momento en que yo creí que estaba 'progresando'
por el hecho de que estaba recibiendo bastante conocimiento. Un día,
en una hermosa mañana fresca, yo estaba sentada en su jardín
y mi Maestro estaba sentado en su silla grande deslizando silenciosamente
las cuentas de su mala (una clase de rosario) por sus dedos. Había
sólo dos o tres personas alrededor inmersas en un profundo estado
de dhyana (meditación). El aire era fragante. Un pájaro
cantaba en las cercanías. Pensamientos lentos, serenos se desvanecían
en mi mente. Súbitamente él hizo un movimiento con su muñeca,
recogió el mala en su mano y dijo:
"¿Por qué no intentas volverte más humana?"
El súbito comentario y el tono de su voz me sobresaltaron, fue
como si me hubiese lanzado un pelotazo en medio de mi cara.
"¿No soy un ser humano?" tartamudeé. No podía
entender a lo que se refería…miré fijamente su expresión
seria, amenazante.
"Hmm," dijo. Retomó su mala y comenzó a deslizarlo
rítmicamente por sus delicados dedos, cuenta por cuenta; y entonces
lentamente llegaron las palabras. "Lo que eres no lo sé, pero
no eres un ser humano. Únicamente cuando seas menos que el polvo
debajo de mis pies, sólo entonces estarás equilibrada, sólo
entonces podrás en tu propio derecho llamarte un ser humano."
Me congelé por dentro, entendí al instante. Por supuesto,
pensé, inflación… ¡Dios misericordioso!
¿Cómo no lo vi venir? Al pensar que estaba progresando,
el momento de felicidad, de grandeza, fugaces sentimientos de divinidad…
¡Qué peligroso!...la palabra "equilibrio" fue lo
que me dio la pista. Por supuesto, menos que el polvo bajo de sus
pies, en profunda humildad, ¿cómo podría haber inflación?
Infinita fue mi admiración por él en ese momento…
En otra ocasión cuando estaba protestando muchísimo sobre
el sufrimiento excesivo que me estaba infligiendo, él dijo, "tú
situación fue la peor de todas; los karmas pasados son una parte
integral de la sangre, de lo hereditario; se debe quitar completamente,
en su totalidad, de lo contrario ¿cómo te liberarás?"
La frase "Las memorias inconscientes se llevan en la sangre"
destelló en mi mente. La había leído en el libro
de Jung Memorias, sueños y reflexiones. Aquí encontramos
dos frases idénticas, una de un Yogui que no tenía idea
sobre psicología moderna y otra del más grande psiquiatra
de nuestro tiempo.
Me gustaría decir algo sobre la sincronicidad de eventos que se
hizo especialmente evidente cuando estaba con mi Maestro.
Cuando mi Maestro me ponía a prueba yo siempre sentía un
inexplicable sentimiento de que había tres de nosotros, mi Maestro,
yo y un tercer factor, "un Algo misterioso" que uno tal vez
pudiese llamar Dios o destino, ¿o podría ser una "coincidencia
significativa"? Cada vez ocurría de tal forma que todas las
circunstancias se aunaban en un orden significativo perfecto, exactamente
como requería la situación. Daré un ejemplo de cómo
funcionaba.
Las dos últimas pruebas al final del entrenamiento son la prueba
del hambre y la de aceptación de la muerte. Me gustaría
mencionar la primera, la prueba del hambre, porque en este caso la sincronicidad
de eventos fue realmente sorprendente.
Transferir dinero a la India por medio de un giro bancario tomaba seis
semanas aproximadamente. Pero yo averigüé que si enviaba un
cheque de mi banco a mi amiga en Londres, ella podía cambiarlo
por dinero en efectivo y podía enviarme a la India una orden postal
por la misma cantidad; y toda la transacción tomaba tres o cuatro
días. Eso es lo que hacía y recibía mi pensión
regularmente de este modo. Ahora, sucedió que mi amiga en Londres
tenía albañiles reparando una pared en su casa y además
estaba ocupada y no podía ir al correo personalmente. Entonces
le pidió a una conocida que lo hiciese por ella y que me enviase
la cantidad por correo aéreo registrado. La mujer sí envió
el dinero por correo registrado, pero por mar, lo que toma seis semanas.
Yo estaba esperando y esperando que llegase el dinero sin entender por
que no venía…Me fui reduciendo hasta comer solo papas, luego
la cáscara de las papas que sobraban y después de esto,
a beber agua solamente. La actitud de mi Maestro me dio la clara indicación
de que me estaba sometiendo a una prueba.
Pensé que la había pasado y se lo dije un par de semanas
más tarde. Él tan solo se rió y cambió de
tema.
Y siempre era así; las circunstancias se acomodaban por sí
mismas de tal modo que no sólo las pruebas sino toda mi vida estaba
regulada por ellas a un nivel mucho más obvio de lo que sucede
normalmente.
En ese tiempo esto fue un gran misterio para mí; no lo podía
entender. Pero ahora, más de veinte años más tarde
y con el conocimiento que he adquirido, me parece que no hay nada que
entender, todo es bastante natural. Las coincidencias no existen, todo
es parte integral de la Totalidad, de nosotros, nuestro medioambiente,
del estado de nuestra mente, ¡de todo! Sujeta a la inusual presión
psicológica en que me encontraba, mi propia psique creó
las condiciones necesarias en ese momento específico.
Cualquiera de nosotros que haya tenido al menos un vislumbre de la inter-conectividad
que yace bajo todas las cosas del universo; o diciéndolo de otro
modo, cualquiera que haya tenido una experiencia de la absoluta unidad
de toda la vida, de causalidad, transición, tiempo, espacio, en
una palabra, todo aquel que haya abarcado la totalidad como un glorioso
acorde resonando por siempre en la eternidad, aquella persona, creo, podría
tener al menos una idea de como funciona.
Los Upanishads nos dicen:
Brahma delante de ti, Brahma detrás de ti, Brahma arriba y abajo
de ti, Brahma a la derecha y a la izquierda, no hay nada que no sea Brahma.
y
Está afuera y adentro de ti y no puedes ni verlo, ni tocarlo, ni
olerlo, pero puedes tomar conciencia [de ello], si deseas alcanzar la
realización.
El Bhagavad Gita dice algo similar:
Soy el principio, el medio y también el fin de todos los seres
(10.20) No hay nada, móvil o inmóvil, que pueda existir
desprovisto de mí. (10.39)
Y San Pablo dijo (estoy citándolo de memoria): "Como peces
en el agua vivimos y tenemos nuestro ser en Él."
Tal vez podamos captar esto intelectualmente, pero eso no significa mucho.
Sólo si para nosotros es una experiencia de vida, una expansión
de nuestros horizontes, sin fronteras, sin límites, cuando nos
perdemos en el infinito interminable, entonces y sólo entonces
podremos entenderlo. Se dice en algún lado que es, "como la
gota de rocío deslizándose en el brillante mar." Yo
más bien diría, "como el mar brillante fluyendo en
la gota de rocío." Y tú te sientes fluyendo como un
río, fluyendo interminablemente sin nunca disminuir [el caudal]…
Es lo máximo que uno puede decir, es imposible para la mente captarlo
completamente ni se puede expresar adecuadamente en palabras.
Sobre este tema C.G.Jung en el volumen 8 de su Collected Works,
cita a Pico della Mirandola:
Primeramente está la unidad de las cosas por la cual cada cosa
es una consigo misma, reside en sí misma y está
aunada consigo misma. Segundo, existe la unidad por la cual una criatura
se une con las otras y todas las partes del mundo constituyen un mundo.
La tercera y principal (clase de unidad) es aquella por la cual todo el
universo es uno con el Creador, como una armada con su comandante.
(Heptaplus VI proem, en Opera omnia, Basilea? 1557, p. 40; Jung, Collected
Works, volumen 8, pgs. 490-1)
Jung agrega:
Para él el mundo es Un ser, un dios visible, en el que todo lo
que existe está desde un principio naturalmente dispuesto como
parte de un organismo viviente. El mundo surge como el Corpus Mysticum
de Dios…Al igual que en un cuerpo vivo las diferentes partes trabajan
en armonía y se ajustan unas con las otras de un modo que tiene
sentido, también los eventos en el mundo se hallan en una relación
con significado, la que no puede derivar de ninguna causalidad inmanente.
La razón de ello es que en ambos casos el comportamiento de las
partes depende de un control central que las subordina. (Collected
Works, volumen 8, p. 491).
De hecho, Jung define la sincronicidad como una "coincidencia con
significado". Todo sucede dentro de la unicidad, de esa Unidad infinita
que Plotinus, el más genial de los de la escuela de filosofía
neo-platónica, describió de este modo:
Porque allí (en la unidad infinita) todas las cosas son transparentes,
nada es oscuro, nada se opone: cada ser es consciente de todos los demás,
a lo largo y a lo ancho, la luz circula a través de la luz. Y cada
uno de los seres contiene todo dentro de sí y al mismo tiempo ve
todo en cada uno, de modo que en todas partes está todo, todo es
todo, y cada uno es todos y la gloria, infinita. Cada ser es grandioso;
el pequeño es grande; el sol allí es todas las estrellas,
y cada estrella es también todas las estrellas y el sol…"
(Ennead, volumen 8).
A medida que se continúa en el sendero de la Espiritualidad, uno
se percibe cada vez más la relación significativa del Uno
a sus partes. Creo que el secreto es ver el detalle como parte de la totalidad.
¿Cuál es el mecanismo interno de la sincronicidad? ¿Cómo
funciona?
Funciona por reflejo, como un espejo. Todas las cosas se reflejan en todas
las demás. Estamos expuestos a impresiones desde la mañana
hasta la noche por todos aquellos con quienes nos ponemos en contacto.
En este momento mi mente se refleja en sus mentes y sus mentes en la mía.
Me ayuda a hablarles y les ayuda a entender lo que estoy diciendo. Lo
único, es que en realidad, la comprensión no depende de
la palabra; es el ambiente lo que cuenta. El habla, el lenguaje, son medios
externos por los cuales nos comunicamos unos con otros a nivel mental,
pero la comunicación verdadera es este reflejo que se espeja de
uno a otro.
Por ejemplo, si estamos con gente tranquila nos sentimos serenos, el aura
de paz los rodea. Si estamos rodeados de gente agitada o de gente deprimida,
nos sentimos agitados o deprimidos; uno ni siquiera necesita hablar con
otro o mostrar su depresión, todos pueden sentirlo.
Muy a menudo desarrollamos la cualidad que pertenece al objeto que mantenemos
en nuestro pensamiento o concentración. El reflejo siempre funciona
inconscientemente pero uno puede percibirlo e influenciarlo concientemente.
Seremos aquello que nos ha llegado de la impresión que hemos recibido
de algún otro. No debemos olvidar cuán creativa es la mente.
Si tu piensas en fracaso, el fracaso será atraído hacia
ti y tú fracasarás en todo lo que hagas. Si hay algo que
se refleja en nuestra mente, lo reflejaremos en la vida externa; y cada
área que nuestro corazón ha tocado está cargada con
la impresión del corazón. Como decía mi Maestro:
Aquello que está en el corazón se expresa externamente.
El exterior refleja la actitud interior. (Daughter of Fire, p.
222)
Los Upanishads nos dicen que uno se transforma en aquello que piensa;
es cierto, nos volvemos idénticos con el objeto de nuestro pensamiento,
este se transforma en nuestra propiedad, en nuestra propia cualidad. Por
lo tanto los Upanishads agregan: Mediten sobre Dios.
Después de la muerte de mi Maestro, cuando estaba en la soledad
de las montañas del Himalaya pasando por una transformación
interior, hasta la Naturaleza que me rodeaba reflejaba el estado de mi
mente; las tormentas, los picos cubiertos de nubes, la niebla, los arco
irises, las noches increíblemente silenciosas llenas de estrellas,
tan cercanas; casi en todo momento, todo reflejaba como me sentía
por dentro. Y estaba perfectamente conciente del hecho de que no era yo
quien reflejaba lo que sucedía alrededor mío; no; era la
Naturaleza espejando exteriormente lo que me estaba sucediendo internamente.
La mente cada vez se concentra más en un punto como una flecha
que apunta a su blanco. La mente que se concentra en un sólo punto
es muy poderosa. La mente del ser humano es poderosa, pero la mente que
apunta directamente a su objetivo es omnipotente.
El Bhagavad Gita (4.24) dice: "Aquel cuya acción refleje completamente
a lo Eterno, ciertamente que llegará a la Eternidad."
Uno tiene que ser cuidadoso con lo que piensa, ¡porque aquello que
se pensó de hecho acontece!
Aquí esta la explicación de los milagros….………
La sincronicidad es un hecho. La casualidad, la suerte no existe, no puede
existir; es tan sólo que en nuestra ignorancia nos parece una casualidad.
Así nos parece a aquellos que no conocemos el funcionamiento interno
de la Ley.
Durante el tiempo en que mi propia oscuridad [interior] comenzaba a manifestarse
externamente y que estaba surgiendo lo peor de mi carácter y tenía
que encararlo- pues de lo contrario ¿cómo hubiera sido posible
seguir avanzando en el camino que mi Maestro me estaba indicando?- él
me desconectaba la mente, literalmente. Sus repetidas afirmaciones de
que este sendero es fácil, que no hay que hacer esfuerzo, sólo
servían para que me rebelión aumentase. ¿No sabía
yo cuánto y cuán tremendo esfuerzo me costaba? Pero él
tenía razón. Es un sendero donde no hay esfuerzo. Lo que
se entrega es un acto de Gracia; un regalo; ¿cómo puede
un obsequio requerir un acto de esfuerzo de parte de quien lo recibe?
El esfuerzo yace en otro sentido…"en el poder o resistencia,
en la capacidad de sacrificarse, en la voluntad de continuar, de mantenerse
firme a cualquier precio…" (Daughter of Fire, p. 194)
Uno tiene que ser merecedor de la Gracia. La copa tiene que limpiarse
y vaciarse.
De manera que de tanto en tanto mi Maestro me desconectaba la mente, dando
como resultado que la mente trabajase a un cuarto o a la mitad de su potencia
de acuerdo a cuanto la había apagado, veinticinco, o cincuenta
por ciento o a veces hasta un setenta y cinco por ciento. En este último
caso uno apenas si puede pensar. Nunca se hacía por períodos
de tiempo largos; ¡uno no puede vivir sin mente! Lo hacía
para ayudarme, para que la cualidad del Principio más Elevado,
la intuición espiritual, pudiese prevalecer; caso contrario la
mente abarrota los canales de comunicación con sus inquietos cambios
[de pensamientos].
El estado en que la mente no funciona o funciona menos es bastante indoloro
y muy tranquilo; uno tan sólo no puede pensar. Eso es todo.
El mundo que me rodeaba se volvió tan bello, lleno de luz, con
una luminosidad extraña, un tipo de sentimiento elevado, con un
significado especial. Pero al mismo tiempo era desconcertante. Hubo dos
factores muy importantes allí:
1. Primero, la visión física restringida. Cuando esto ocurre,
uno no puede ver excepto delante de sí mismo como si uno tuviese
visores como usan los caballos. Además si tratase de mirar a los
costados girando mis ojos tanto a la derecha como a la izquierda, me sentía
mareada.
2. Segundo, la mente en sí, el proceso del pensamiento trabajaba
como en cámara lenta. Para dar un ejemplo: cuando dejaba el lugar
donde acostumbraba sentarme en el jardín de mi Maestro y caminaba
por la calle para ir a mi vivienda estilo hindú, todo lo que podía
hacer era tener cuidado sobre dónde ponía mis pies y atender
al tráfico, el tráfico loco de las calles de la India, bicicletas,
jinrikishas corriendo haciendo sonar sus bocinas furiosamente sin parar,
vacas dando vueltas sin dirección, pollos lanzándose a todos
y dentro y fuera de todas las cosas, taxis zigzagueando a los bocinazos
tratando de esquivar perros, jinrikishas y peatones, y yo apenas capaz
de mirar adelante derecho enfrente de mí, casi sin entender lo
que pasaba, apenas vagamente conciente de mis alrededores.
Llegar a mi casa era una tarea bastante complicada. Mi vivienda estilo
hindú consistía en una cocina ínfima rodeada por
pequeño patio, una ducha y un inodoro, un balconcito y dos cuartos
pequeños que daban al balcón. Todo estaba rodeado por una
pared de casi tres metros de altura que le daba mucha privacidad. Era
una casa muy buena…
Cuando llegaba a la puerta angosta que llevaba al patio, me paraba. Una
puerta…debe ser mi puerta,…Me resulta familiar, por lo tanto
debe ser la mía. Y seguí pensando. Para abrirla
necesitaría una llave. Una llave…una llave…Ah!
sí, en la cartera. Comencé a buscar la llave en mi
bolso. La encontré…La puse en la cerradura, abrí
y cerré la puerta detrás mío. Continué parada
al lado de la puerta…tengo hambre…Si siento hambre,
tengo que comer…comer…comer…
¿pero qué? No me acordaba de lo que había
en la casa. Observé la cocina sin puerta que estaba enfrente de
mí, podía ver todo lo que había. Veo algunas papas
en el estante. Observo las papas. Al principio no registro lo que son…Oh,
sí, papas. Uno tiene que cocinar las papas. Para
cocinarlas hay que pelarlas primero. Pelar…pelar.
Oh sí, uno necesita un cuchillo…un cuchillo,
un cuchillo…Miro un rato el cuchillo antes de darme cuenta
lo que es. Cuando me doy cuenta qué es lo que quiero, empiezo a
pelar las papas. Y eso pasó con cada acción, con cada pensamiento.
Todo se había lentificado tanto que cuando miraba a las cosas,
me tomaba tiempo reconocerlas o saber para que servían y que hacer
con ellas, y cuál era la siguiente acción a realizar.
La vida se vuelve un tanto complicada pero como dije, nunca duraba demasiado
tiempo. Nunca duró más de medio día y a veces tan
sólo por unas pocas horas. Y es indoloro, como mencioné
anteriormente.
Cuando volví a Londres, di una conferencia y expliqué todo
lo que acabo de decir. Al final de la charla un psiquiatra canadiense
que estaba entre la audiencia, me preguntó si yo sabía lo
que estaba pasando. Yo no me daba cuenta; todo lo que sabía era
que mi Maestro me había desconectado la mente.
"Esos síntomas que Ud. describió," me explicó
el psiquiatra, "son síntomas de esquizofrenia. El pensamiento
en cámara lenta, la visión de túnel sobre todas las
cosas, la sensación de luminosidad, de brillo, de irrealidad. Su
Maestro creaba un estado de esquizofrenia artificial. Cuando un ser humano
está parado firmemente sobre sus dos pies, con ambas piernas en
esta tierra, los practicantes de medicina decimos que es 'una persona
normal', la vida espiritual se hace muy difícil, tal vez imposible.
Pero si algo no funciona perfectamente en la mente, si una arandela en
el reloj de la mente no gira adecuadamente, entonces la vida espiritual
es fácil."
En el Oeste, no tenemos idea de lo que implica verdaderamente la vida
espiritual. Es dura y brutal; significa que a uno lo llevan a la arena
a pelear su última batalla…El Maestro que conoce bien su
trabajo hará que uno refriegue su cara contra el polvo. El entrenamiento
espiritual es un psicoanálisis "plus", en el sentido
de que el poder yóguico [del Maestro] se usa para "cocinar
a punto" al ser humano, para llevarlo al punto de madurez que el
Maestro desea.
Porque el ego no se irá con alegría y con caricias;
debe ser perseguido con dolor, ahogado en lágrimas…
(canción persa)
Cuando mi Maestro me envió de vuelta a Londres in la primavera
de 1963, él quería que yo dé conferencias. Cuando
le pregunté sobre qué deseaba que hable, me contestó:
"Sobre sufismo, por supuesto". Yo nunca en mi vida había
dado una conferencia y él no me había enseñado prácticamente
nada. Se lo dije. Tenía algunas nociones sobre las Escrituras Hindúes,
sabía un poco de filosofía hindú, pero el sufismo
es diferente y me sentía confundida. "Si sientes desesperación,
pedirás ayuda y…la ayuda siempre está presente."
En Inglaterra mucha gente sabía que había estado en la India
con un Maestro, entonces sucedió que me pidieron que hable sobre
la India, sobre mi maestro y a medida que pasó el tiempo, me encontré
hablando sobre toda clase de temas.
Más tarde, cuando tuve la oportunidad de leer algunos libros sobre
sufismo, me di cuenta que el punto de vista que yo presentaba durante
todas las conferencias siempre correspondía con el punto de vista
sufí. Le escribí una carta a mi maestro contándole,
pero en las pocas cartas que recibí de él, nunca comentó
nada sobre el tema. Esto no era inusual; como regla general él
nunca nos daba muchas explicaciones.
Después de la muerte de mi Maestro fui por un tiempo a un Ashram
védico sadhak en el norte de India, cerca de Dehra Dun. Dos veces
por día se realizaba la ceremonia del fuego cantando el Gayatri,
el mantra sagrado. Durante las tardes agradables y cálidas, al
anochecer, mantenía charlas interesantes con los cultos swamis
de togas naranjas, muchos de ellos hablaban inglés. Les conté
muchas cosas sobre mi Maestro quien había fallecido tan recientemente.
Me sentía tan carente, tan necesitada. Una vez les comenté
durante una conversación, del hecho de que a pesar de que no sabía
nada sobre sufismo, sobre su filosofía, su metafísica, de
algún modo este parecía estar en mi mente de un modo bastante
natural, como si siempre lo hubiera sabido.
"Oh, sí," dijo uno de los swamis, "es el hirdambara
buddhi; el conocimiento que no se aprende sino que se refleja en
la mente calma de un yogui cuando las tendencias animales de gusto y disgusto
han cesado."
Debo confesarles, que yo no creía que mi mente estuviese tranquila
en lo absoluto, pero después de todo, después de haber estado
varios años con mi Maestro, había logrado cierto grado de
imparcialidad yóguica .
Existe un saber que no se aprende. Se infunde, o más bien se refleja
directamente en la mente desde otro nivel del ser. Al igual que todas
las cosas en el universo se reflejan, desde el plano interior, desde el
nivel "Inmanifestado o increado" al plano de Manifestación,
la sabiduría también puede reflejarse directamente en la
mente del individuo. Los Upanishads tienen una hermosa expresión
simbólica sobre esto:
Bajo el banyan se sienta el maestro niño entre sus discípulos
viejos. El Maestro se queda callado y todas las dudas de los discípulos
se disuelven.
Por medio de una mente tranquila, el discípulo aprende a reflejar
la mente de su maestro, a captar su indirecta, su consejo velado, y finalmente
a captar la Indirecta, la Pista Divina. Como decía mi maestro:
Primero uno aprende a captar la indirecta del gurú y después
cuando uno está unido, fusionado [al guía espiritual], aprende
a captar la Indirecta Divina que es más veloz que el rayo. El gurú
primero dará una pista, una indirecta; si está no es captada,
entonces él dará una orden. Una orden es fácil de
entender, pero en cierta medida, el gurú entrena el discípulo
para que llegue a captar la Indirecta Divina. El gurú puede dar
indicaciones una y otra vez si el discípulo no entiende; pero Dios
no hace esto y si la Indirecta, el consejo, se pierde uno tal vez tenga
que esperar mucho tiempo antes de tener otra oportunidad.
Para captarlo uno debe estar profundamente unido, tan fusionado que uno
hasta busca un lugar [propio] donde pararse y no parece haber uno.
Captar la indirecta, el consejo velado, es actuar de acuerdo a la instrucción
recibida, sin siquiera tratar de entenderlo. Es más necesario actuar
en concordancia que entender su significado. La Gracia de Dios no puede
incautarse, sino que desciende.
Todos nosotros debemos haber visto la película en blanco y negro
de Carl Jung siendo entrevistado por un periodista de la BBC. Allí
le preguntan a Jung si él cree en Dios y su respuesta es: "No
creo, sé." En la misma pelicula cerca del final Carl Jung
dice: "Confía en el significado y haz del significado tu Objetivo."
Creo que este el mensaje a la humanidad para los siglos que vendrán.
No importa si el significado, el objetivo [de la vida de uno] fuese llegar
a ser un verdulero exitoso- o alcanzar la realización de Dios,
la Verdad. Es el significado lo que hace que la vida tenga sentido, tenga
valor.
Sí; confiar en el significado y hacer de él el objetivo;
y de ese modo el mundo podría transformarse.
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