 |
The Golden Sufi Center
Sobre el Golden Sufi Center
Credo y Ética del Sendero Naqshbandi
Los once Principios
Artículos y Entrevistas
Novedades
Libros
Audio: casetes, CD, descarga de conferencias
Video/DVD
Eventos
Contáctenos
Subscríbase al correo de e-mail
Donaciones
Librería online/órdenes de compra
Libros y Artículos con descuentos
Versión en inglés/English
versión
Versión en alemán/Deutsch
auf
Links de intereses
The Golden Sufi Center
P.O. Box 428
Inverness, CA 94937-0428, USA
tel: 001-415-663-8773
fax: 001-415-663-9128
email: info@goldensufi.org
Todos los contenidos de esta página © The
Golden Sufi Center
|
 |
 |
Sara Sviri
Hakîm Tirmidhî y el movimiento Malâmatî
en los inicios del Sufismo
Este artículo fue reproducido con el permiso de la editorial,
Oneworld Publications. Puede ser encontrado en el libro The Heritage of
Sufism vol. I, ed. L.Lewisohn. Oxford, Oneworld Publications 1999. Puedes
comunicarte con la editorial www.oneworld-publications.com.
1. INTRODUCCIÓN
La historia de los primeros años del sufismo aún está
por ser escrita. La mayoría de nuestro conocimiento e información
concerniente a los primeros centros espirituales, maestros y enseñanzas,
así como la interacción y formación del vocabulario
místico, ha tomado forma por las compilaciones de generaciones
posteriores. Estas recopilaciones son un tesoro no sólo de información
sino también, y aún más importante, de acumulación
de sabiduría, metodología e imágenes de la tradición
mística del Islam. Sin embargo el objetivo principal de los compiladores
sufíes desde fines del siglo X en adelante, tanto explícita
como implícitamente, ha sido presentar la imagen de una tradición
espiritual uniforme, basada en la reconciliación del método
extrovertido del aspecto religioso del Islam (shari’a),
con su independiente visión experimental de la Realidad (haqîqa).
Para lograr este trabajo de implicancias didácticas y prácticas
de las cuales surgió la columna y médula del sufismo, los
compiladores suprimieron deliberadamente el dinámico diálogo
multifacético que había tenido lugar entre los numerosos
centros y maestros de las primeras generaciones. Sin embargo, hay diseminadas
suficientes insinuaciones y alusiones sobre este diálogo en el
terreno fértil de las compilaciones sufíes; y es el propósito
de este estudio buscar la fuente de algunas de estas alusiones para reconstruir,
aunque en forma preliminar, el boceto de un capítulo en la historia
de los inicios del movimiento místico del Islam.
Uno de los más fascinantes e iluminadores capítulos en la
historia de estos primeros años es aquella del “Sendero del
Reproche” de la Malâmatiyya en Nishâpûr.
En cualquier intento de esbozar los primeros tiempos del misticismo islámico,
es indispensable comenzar con el movimiento Malâmatiyya.
Y también, a un mismo tiempo, es un fenómeno inestimable
en la historia de la religión en general, especialmente por la
atención, profundidad y formulaciones de los Malâmati,
con respecto a los obstáculos psicológicos que confronta
todo sincero buscador en el sendero espiritual. En las enseñanzas
Malâmatî la dialéctica entre los nafs
(el yo inferior y centro de la conciencia egoica, y la naturaleza inferior)
y el sirr (el más profundo centro del ser de uno) -- el
paradigma dialéctico referido por todas las tradiciones místicas
-- es llevado casi ad absurdum. La Malâmatiyya
representa una reacción extremadamente introvertida a las formas
de espiritualidad extrovertidas y ascéticas (zuhd). Con
el pasar del tiempo esta reacción tomó varias formas y modos
de expresión; y algunas de estas formas y modos, sobrepasaron totalmente
todas las normas sociales y religiosas (como por ejemplo la Qalandariyya).
Sin embargo en el siglo IX, el período inicial con que se ocupa
este ensayo, los maestros Malâmatî pareciera que
habrían propuesto un sistema en el cual la auto-observación
y auto-crítica estaban entretejidas dentro de un código
social muy famoso y aclamado, basado en el altruismo y la cortesía
espiritual (ejemplificado en las fraternidades futuwwa), y en
la que el llamado al abandono de toda marca exterior distintiva o cualquier
idea interna de superioridad espiritual prácticamente una estricta
adhesión a la shar 'a islámica.
II. NÎSHÂPÛR
La primeras actividades de la malâmatiyya tienen lugar
en la población Khurâsânî de Nîshâpûr
entre los siglos 3/IX y 4/ X en un trasfondo de variada actividad religiosa,
especialmente por parte de los círculos con sabor notablemente
ascético y místico.
Durante este período Nîshâpûr (1)
conjuntamente con Merv, Herat y Balkh, era una de las cuatro mayores ciudades
de Khurâsân. Estaba ubicada en un importante cruce de rutas
desde donde varios caminos se abrían en diversas direcciones: hacia
el oeste la ruta hacia Ravy y consecuentemente Bagdad; hacia el suroeste
a Shiraz y el Golfo Pérsico; al sudeste y luego noreste hacia Herat,
Balkh, Tirmidh, Bukhârâ e India; y hacia el noreste a Tûs,
Mashhad, Merv, Samarcanda, Asia Central y China.
Durante el reinado de la dinastía de los Tâhirid (820-873)
Nîshâpûr fue el centro gubernamental y la capital de
Khurâsân.(2) Después de la caída
de Bagdad en manos de los Buwayhids en 945, Nîshâpûr
fue de facto el centro Sunnita del Islam hasta por lo menos la
mitad del siglo 5to/XI. En su esplendor, consistía de un gran número
de barrios o zonas (mahallât), originalmente pueblos que
fueron absorbidos en la expansión de la ciudad.(3)
Su floreciente agricultura se basaba en un sofisticado sistema de irrigación,
mayormente de canales subterráneos, que usaban eficientemente agua
de nieve derretida de las montañas que circundaban la ciudad, como
también del agua de río que fluía a través
de la parte noreste. También tenía una floreciente industria
basada en el tejido y la alfarería. La parte noroeste de la ciudad,
el suburbio Mânishâk, estaba habitado mayormente por los pobres,
especialmente tejedores y cargadores de agua. Esta era muy probablemente
la única área de la ciudad que no estaba irrigada por canales.(4)
Las secciones del noreste también conocidas como las villas
(qaria, qurâ) -- Mulâqabâdh, Khordabâdh
y Nasrabâdh -- y también el suburbio de Hîra, eran
habitadas en su mayoría por comerciantes, artesanos y artistas
económicamente acomodados, como también por eruditos y otros
miembros de lo que podría llamarse de clase media.(5)
Estos “burgueses” vivían generalmente en barrios bien
irrigados, o poseían propiedades con grandes huertas. Las familias
más distinguidas y ricas de Nîshâpûr, aquellas
que Richard Bulliet llamó “Los patricios de Nîshâpûr”,
(6) residían en el centro de la ciudad.
Estas observaciones socio-históricas tienen influencia directa
en la identificación y caracterización de la Malâmatîyya
que vendrá.. (7)
Desde el siglo 3er/IX el bienestar de Nîshâpûr y sus
habitantes se deterioró a raíz de violentos problemas de
sectarismo y fanatismo. Estos conflictos se llegaron a conocer con el
nombre de 'asabiyyât, y tuvieron lugar también en
otras partes de Khurâsân. Pareciera, no obstante, que Nîshâpûr
fue la zona más afectada por estos, y que fueron ellos los que
trajeron la caída final de la ciudad en el siglo 6to/XII. Estos
“salvajes conflictos de sectarismo” -- al- asabiyyât,
al-wahsha -- fueron llevados a cabo en condiciones de intensa
hostilidad entre las diferentes escuelas de ley religiosa (madhâhib)
y fundamentalmente entre Hanafites y Shâfi’ites, según
relata el geógrafo del siglo X, al-Muqaddasî. (8)
(Los Mâlikitas, Zâhiritas y Hanbalitas constituyeron solo
una pequeña minoría en Nîshâpûr). También
había luchas entre grupos Shi’itas y los Karrâmiyya
(que veremos más adelante), al igual que entre grupos de “vigilantes”
(mutatawwi'a) y extremistas sónicos, como los remanentes
de los Khawârij. Como regla general, la segmentación de los
madhhab se correlaciona con la segmentación teológica: la
mayoría de los Hanfites pertenecía a la Mu’tazila,
mientras que la gran masa de los Shâfi'ites se adhirieron al ahl
al-Sunna wal-Hadîth, o sea al Islam Ortodoxo y subsecuentemente
a los Ash'arites. (9) Es con el fondo de este ambiente
sectario y partidista, donde tienen lugar las actividades de los primeros
Malâmatîs de Nîshâpûr.
III. FUENTES
1) La única fuente que trata específicamente
de la Malâmatîyya es el trabajo Abu 'Abd al-Rahmân
Sulamî, titulado Risâlat al-malâmatiyya. (10)
Sulamî ( 412/1021), nativo de Nîshâpûr y miembro
de una de las familias más eminentes del lugar, (11)
era al mismo tiempo -- y esto es altamente significativo -- discípulo
de Abû 'Amr Isma'il ibn Nujayd. Este último era el abuelo
materno de Sulamî y uno de los más distinguidos discípulos
de Abû 'Uthmân al-Hîrî, uno los shaikhs principales
del círculo de los Malâmatî a fines del 3ro/IX
siglo. (12) La Risâla (Epístola)
de Sulamî es de hecho la única fuente de donde varios eruditos
han basado su reconstrucción histórica y literaria de la
Malâmatîyya. Entre los escritos más importantes
están las investigaciones de R. Hartmann en "AI-Sulamî's
Risâlat al-Malâmatiyya" (13)
al igual que su "Futuwwa und Malâma;"
(14) Abû'l-'Alâ' al-'Afifî's Al-Malâmatiyya
wa'l-sûfiyya wa ahl al-futuwwa; (15)
el trabajo de Kamil Mustafâ al-Shaybi, Al-Sila bayna 'l-tasawwuf
wa 'l-tashayyu (16) y el estudio de J. Spencer
Trimingham en The Sufi Orders in Islam. (17)
Todas estas investigaciones enfatizan la escasez de fuente material y
reconocen el valor de la Epístola Malâmatîyya
en este sentido. Como último recurso, y a pesar del abierto debate
académico de los escritores antes mencionados, así como
de la relación entre malâma y tasawwuf,
malâma y futuwwa, y malâma y zuhd, todos
ellos sacan su información uno del otro, y por último de
Sulamî.
Lo que estos académicos pasan por alto es el hecho de que el texto
de Sulamî nunca tuvo la intención de ser un documento histórico.
Fue escrito por un discípulo y nieto de uno de los miembros más
moderados de la escuela de Nishâpûr conocida como la Malâmatiyya,
con el triple propósito de: a) ubicar a la Malâmatiyya
en la arena de la tradición mística del Islam (posiblemente
con la idea de contrabalancear el centro de Bagdad). b)
promover los maestros de Nishâpûr y evaluar su distinguida
enseñanza como la más pura tradición mística,
y c) revindicarlos de la acusación de no-conformidad
y antinomia. (Véase III: 4).
Fuentes más recientes como el Kashfal-mahjûb de
Hujwîrî, los escritos de Shihâb al-Dîn Suhrawardî,
Awûrif al-ma 'âif o en al-Futûhât
al-Makiyya de Ibn 'Arabî son erróneamente aducidas en
algunos de los estudios mencionados previamente, en el esfuerzo de buscar
los origenes de la Malâmatiyya , porque los escritores
en cuestión no están interesados en absoluto en las conexiones
históricas, sino más bien y únicamente en los aspectos
literarios y psicológicos del Sendero del Reproche.
2) En 1965 Richard Frye publicó tres facsímiles
de manuscritos que se relacionan con un trabajo biográfico escrito
probablemente a fines del siglo X: Ta'rîkh Naysâbûr
de Abû 'Abdullah Muhammad ibn 'Abdullâh al-Hâkim al-Naysâbûrî
al-Bayyi' (404/1014). (18)
El trabajo original de Hâkim al-Naysâbûrî se ha
perdido, pero muchas partes fueron absorbidas por al-Sam'ânî
en su escrito Kitâb al-Ansâb, por 'Abd al-Qâhir
al-Baghdâdî (529/1134) en su Kitâb al-Farq bayna
'l-firaq, y especialmente por al-Subkî en su trabajo llamado
Tabaqât al-Shafi'iyya al-kubrâ. El primer manuscrito
en la colección de Frye es una versión resumida del Ta'rîkh
Naysâbûr en persa, titulado Ahwâl-i Nishâpûr.
Esta versión abreviada cubre el período que nos concierne,
entre los siglos 3ro/IX y el 4to/X, y termina con contemporáneos
de Hakîm al-Naysâbûrî. (19)
El Ahwâl-i Nishâpûr contiene, como es de esperar,
listas biográficas de los eruditos eminentes, 'ulamâ',
y shaykhs de Nîshâpûr en los siglos 3ro/IX y 4to/X.
Menciona aproximadamente cincuenta de los más renombrados místicos
de la ciudad. No se los menciona ni como a “Sufíes”
ni como a “Malâmatî”, sino como a ascetas
o zuhhâd, devotos o 'ubbâd y oradores o
wu''âz y mudhakkirûn. El epíteto “Sufí”
aparece por primera vez en esta fuente como una característica
de Abû Bakr al-Wâsitî (320/932). Este último
de hecho sí vivió en Nîshâpûr por varios
años, pero no era nativo de allí. Él había
llegado de Bagdad, donde en su juventud había pertenecido al círculo
de Junayd. (20) Desde el siglo 4to/X en adelante,
no obstante, el nombre “Sufí” aparece con mayor frecuencia
delante de los nombres de los maestros (sheikhs) locales también.
El nombre Malâmatî no aparece ni una sola vez. (21)
Estos manuscritos han sido la base del iluminador estudio socio-histórico
de R.W. Bulliet sobre las distinguidas familias de Nishâpûr
durante el período entre los siglos 3ro/IX y 6to/XII. El título
del libro: The Patricians of Nishapur, a Study in Medieval Islamic
Social History, habla por sí mismo. (22)
3) Una importante fuente de la historia de Khurâsân
en el siglo 4to/X son las descripciones directamente realizadas del famoso
viajero y geógrafo de Jerusalén, Abû 'Abdullâh
Muhammad ibn Ahmad al-Muqaddasî (o Maqdisî, 380/990) en su
libro Ahsan al-taqâsîm. (23)
Esta fuente de información es particularmente importante por la
historia y caracterización de la Karraâmiyya, que recibió
su nombre de su fundador Muhammad ibn Karrâm (d. 255/869). Ibn Karrâm
fue un asceta y orador de Khurâsân que ejerció una
enorme influencia, especialmente entre los pobres de Nîshâpûr
(ver sección VI). Muqaddasî no menciona ni a los 'Sufíes'
ni a los 'Malâmatis' de Khurâsânî en
ninguna parte de su libro bajo estos nombres. Él se refiere a los
“devotos”, ascetas y místicos de esta región
('ubbâd, zuhhâd, wu'âz, y Karrâmiyya),
de un modo similar a como los llama aI-Hâkim al-Naysâbûrî.
4) La fuente más cercana que conozco en la cual
los Malâmatiyya son mencionados, y que no han sido debatidos
en círculos de discusión académica sobre los Malâmatiyya,
son las crónicas de otro autor de Jerusalén, el historiador
Abû Nasr Mutahhar ibn Tâhir al-Muqaddasî, en los diarios
que escribiera aproximadamente en 355/966, llamados Kitâb al-Bad'
wa'l-ta'rîkh. En el quinto volumen de este libro Abû
Nasr al-Muqaddasî escribe:
Los grupos sufíes: entre ellos están los
Hasaniyya [¿seguidores de Hasan al-Basrî? ¿O tal
vez uno debiera leer al-Husayniyya, los seguidores de Husayn ibn Mansûr
al-HaIIâj?], al-Malâmatiyya, al Sûqiyya y al-Ma'dhûriyya.
Estos están caracterizados por la falta de un sistema estable
o principios de fe claros. Ellos toman decisiones de acuerdo con sus
especulaciones e imaginación y constantemente cambian de opinión.
Algunos de ellos creen en encarnación (hulûl),
como he escuchado a uno ellos declarar que su hábitat es en las
mejillas de la juventud imberbe (murd). Algunos de ellos creen
en la liviandad (ibâha), ignoran el ley religiosa, y
no toman en cuenta a quienes los culpan [acusan]…”
(24)
La importancia de este texto de mediados del siglo X de poner en claro
los hechos históricos y tipológicos concernientes a la Malâmatiyya
y otros grupos supuestamente relacionados con ellos, es obvia. No hay
duda que se relaciona con grupos que habían elegido seguir el peculiar
Sendero del Reproche (malâma) y aludiría a la característica
especial de un movimiento místico dentro del Islam, practicado
por los maestros de Nîshâpûr, a quien Sulamî,
apenas una generación más tarde, dedicó su Epístola
Malâmatiyya. El historiador Abû Nasr al-Muqaddasî
sugiere que en el siglo 4to/X un grupo de [gente] a quienes no les importaba
ser acusados, “conocidos como los Malâmatî”, pudieron
haber sido definidos como “Sufíes”. Esta es en sí
una descripción desfavorable y crítica. Sugiere que los
Malâmatî, y otros grupos mencionados en asociación
con ellos, eran caracterizados por ser un movimiento fuertemente opositor
y con un sabor claramente inconformista. Esta información, hasta
hoy día, es única en la literatura no-sufí de esos
tiempos, e ilumina la intención de la innegable apología
que marca los trabajos de Sulamî, la Epístola Malâmatî
como así también su gran biografía de los santos,
Tabaqât al-sûfiyya, para exculpar a los maestros
espirituales de su pueblo, (25) de hecho, sus propios
maestros, de la acusación de antinomia e inconformidad e incluirlos
dentro de la “Generación de sufíes” respetuosamente
reconocidos. (26)
5) Otro material adicional que está a nuestra
disposición son las cartas escritas por Hakîm al-Tirmidhî
(295/908), un místico de gran renombre y autoridad, enviadas desde
la ciudad Transoxaniana de Tirmidh, a dos místicos contemporáneos
asociados con los primeros Malâmatî, Abû 'Uthmân
aI-Hirî y Muhammad ibn al-Fadl al-Balkhî (ver más sobre
este trabajo en la sección X). En cada una de estas tres cartas,
Tirmidhî contesta a argumentos o preguntas pertinentes al aspecto
psicológico del sendero místico (una carta a Abû 'Uthmân
y dos a Muhammad ibn al-Fadl), y expresa críticas de un sistema
que se ha descarrilado por su excesiva preocupación por los aspectos
negativos y reprochables del yo inferior (nafs). No hay duda
que esas cartas reflejan el diálogo dinámico que tuvo lugar
en el siglo IX en Khurâsân, sobre el tema psicológico,
tan intrínseco a la Malâmatîyya, con respecto al modo
de conquistar el yo inferior. De hecho, esta cuestión toca un problema
Malâmatî fundamental: cuán lejos puede uno ir en el
sendero espiritual de inflexible purificación introvertida, el
cual significa eliminar todo dejo de vanidad ('ujb), pretensión
presuntuosa (iddi'â') e ilusión (ghurûr),
hasta el punto de incurrir constantemente en la acusación contra
uno mismo, sin dejar de observar los preceptos éticos y prácticos
de la religión [externa].
IV. MÍSTICOS, NO NECESARIAMENTE SUFÍES
Una de las deducciones sorprendentes del estudio de varias fuente sufies
y no-sufíes, es que desde el siglo 3ro/IX hasta el 4to/X no todos
los místico musulmanes eran llamados sufíes. Llamar a un
místico musulmán con el término amplio de sûfî
e identificar el misticismo islámico con tasawwuf, parece
ser el resultado directo de la compilación literaria de fines del
siglo 4to/X en adelante. Con los trabajos de Kalâbâdhi: Kitâb
al-Ta'arruf, Sarrâj's Kitâb al-Luma', de Sulamî
Tabaqât al-sûfiyya, y más tarde, de Qushayrî:
Al-Risâla fi 'ilm altasawwuf y de Hujwîrî:
Kashf al-mahjûb, podemos ver un claro esfuerzo en presentar
una imagen amalgamada de las diferentes escuelas y centros, sin perder
de vista, ni sutil ni tácitamente, la propia afiliación
y fidelidad del compilador. Uno podría argüir que el escrito
de Sulamî, Tabaqât al-sûfiyya, en el que incluye
místicos de diferentes escuelas bajo un sólo título,
complementa la particularidad local de la Epístola Malâmatiyya:
ya que ambos trabajos son la respuesta de un compilador Khurâsânî-Nîshâpûrî
a la acentuada tendencia Bagdadí de las primeras recopilaciones
de Kalâbâdhî y Sarrâj.
Estos últimos dos autores, a pesar de su origen Khurâsânî,
representan en sus recopilaciones mayormente la escuela de Bagdad del
siglo 3ro/IX. Una de las más importantes autoridades de Sarrâj
es Ja'far al-Khuldî (f. 348/959), quien habría sido el principal
trasmisor de los dichos y tradiciones que procedían de Junayd,
maestro de Bagdad Central, durante la mayor parte del siglo IX.
(27) En la misma vena es significativo notar que en el trabajo
de Sarrâj, Kitâb al-Luma', los Shaykhs de Khurâsân
son a penas mencionados; y algunos de ellos son totalmente pasados por
alto como por ejemplo: Hamdûn al-Qassâr y Hakîm al-Tirmidhî.
Esta reticencia no es accidental en lo absoluto. Refleja una división
temprana entre Bagdad y Khurâsân, una división que,
a pesar del posterior amalgamiento, ha dejado huellas en la tradición
sufí. (28) Esta división es acentuada
por un curioso comentario de Ja'far al-Khuldî, concerniente a Hakîm
al-Tirmidhî, y registrada por Sulamî en el Tabaqât:
…Escuché a Ja'far ibn Muhammad al-Khuldî decir: “Tengo
unos ciento treinta trabajos peculiares, realizados por sufíes”.
Le pregunté: “¿Tienes alguno de los trabajos de
al-Hakîm al-Tirmidhî?” Y él contestó:
“No, [a él] no lo cuento entre los sufíes".
(29)
A primera vista, parecería que en este comentario Khuldî
está insultando a Hakîm al-Tirmidhî. Pero también
podría entenderse que, dejando atrás ese tono de fastidio,
se refiere al período de la pre-recopilación en la que los
términos sûfi, sûfiyya y tasawwuf se referían
exclusivamente a los maestros de Bagdad. De hecho, en la vasta cantidad
de escritos de Tirmidhî no hallamos ni una sola vez referencias
a “sufíes”, y aún así sus trabajos son
profundamente místicos. Esta suposición está también
corroborada por el hecho mencionado anteriormente, que en el listado de
Hâkim al-Naysa-bûrî, el primero a quien se le acordó
el título de sufí es Abû Bakr al-Wâsitî,
quien había dejado la escuela de Bagdad antes de mudarse a Khurâsân.
Las estadísticas proporcionadas por Bulliet en su estudio de Ahwâl-i
Nishâpûr son también relevantes: ellas muestran que
la colocación del atributo Sufí unido a los nombres
de los sheikhs de Nîshâpûr se hace más frecuente
a partir de fines del siglo 4to/X en adelante. (30)
Sulamî mismo reconoce explícitamente este hecho en su trabajo,
Tabaqât, cuando dice sobre el sheikh de Nîshâpûr
central Abû 'Uthmân al-Hîrî, a fines del siglo
3ro/IX ( a quien veremos en las secciones V y X) que: “…el
sistema sufí en Nîshâpûr se difundió por
él…”(31) ¿Significa esto
necesariamente que antes de Abû 'Uthmân no había adeptos
al sendero místico, o tan sólo un número pequeño
de ellos en Nîshâpûr? ¿O por el contrario, podría
sugerir que Abû 'Uthmân, un malâmatî
moderado y al mismo tiempo maestro espiritual del abuelo de Sulamî,
podría haber representado para Sulamî un intento temprano
de amalgamar las escuelas místicas de Bagdad y Khurâsân
bajo un amplio título de “Sufí”?
Considero que Sulamî, quien es la principal fuente tangible de información
del movimiento Malâmatî inicial en Nîshâpûr,
es también el autor que es responsable de haber creado la falsa
impresión que tasawwuf era un movimiento homogéneo
desde los inicios de misticismo islámico -- especialmente a través
del Tabaqât al-sûfiyya, en el cual incluye tanto
a los maestros de Bagdad como a los guías de Khurâsân.
De hecho, El Tabaqât es la principal fuente de información
sobre la historia de los primeros tiempos del sufismo. Además,
ha sido muy grande el sugestivo impacto que sus recopilaciones y métodos
[han dejado], tanto en los estudiantes modernos como en los medievales.
Y sin embargo, el resultado final de esta breve discusión histórica
es que, por último, tanto el Tabaqât de Sulamî, como
el Risâla de Qushayrî y otras compilaciones, sí
reflejan la abarcadora e incluyente tradición mística del
Islam. De hecho, los numerosos sheikhs mencionados y referidos en estas
compilaciones son todos místicos: buscadores espirituales para
quienes una experiencia numinosa directa y la transformación psicológica
que esta experiencia requiere es el objetivo y el significado de sus vidas
y enseñanzas. Estos buscadores y maestros espirituales fueron conocidos
en los primeros siglos de la historia islámica con varios nombres:
ahl al-ma'rîfa, ahl al-haqîqa, al-'ârifûn,
al-sâlikûn, al-zuhhâd, al-fuqarâ' etc. A
veces, fueron llamados bajo el nombre de sus honorables maestros particulares,
como: al-Hakîmiyya, al-Hallâjiyya, al-Qassâriyya…
(32) Ellos también fueron distinguidos por
calificaciones locales relacionadas con protocolo y ocupación.
Es muy probable que gran parte del misticismo islámico del siglo
3ro/IX, es decir, la escuela de Bagdad, haya adoptado el nombre de sûfiyya.
(33) Es posible que es nombre fuese utilizado incialmente en relacion
con ciertos grupos asceticos. (34) No fue hasta la segunda mitad
del siglo 4to/X -- mayormente a raíz de la actividad compilatoria
-- que los términos sûfiyya y tasawwuf se hicieron
formas generalizadas de llamar corrientemente a los místicos musulmanes
y a los místicos islámicos, incluyendo así a todos
los diversos senderos y escuelas espirituales dentro de su alcance.
V. DOS RAMAS DENTRO DE LA ESCUELA NÎSHÂPÛRI
EN EL SIGLO 3ro/IX: HAMDÛN AL-QAS-SÂR AL-MALÂMATÎ,
Y LOS SEGUIDORES DE ABÛ HAFS AL-HADDÂD AND ABÛ 'UTHMÂN
AL-HÎRÎ
En los compendios sufíes del siglo 4to/X en adelante, incluyendo
el trabajo de Sulamî, Tabaqât, hay un sólo
sheikh Nîshâpûrî que es mencionado continuamente
bajo el atributo de al-malâmatî: Hamdûn al-Qassâr
(271/884). De acuerdo con el Tabaqât de Sulamî, él
fue el fundador de la escuela malâmatî en Nîshâpur.
(35) Un escrutinio detallado del material hagiográfico
concerniente a los maestros de Nîshâpur del siglo 3ro/IX,
en relación con el escenario presentado por la Epístola
Malâmatiyya de Sulamî, muestra que de hecho habría
habido dos círculos diferentes dentro del Sendero del Reproche.
Uno era el círculo de Hamdûn, sendero extremo e inflexible
en su búsqueda de “incurrir en la recriminación de
uno mismo”o malâmat al-nafs (36),
y el otro era el círculo más moderado de Abû Hafs
y Abû 'Uthmân. Fue este último grupo, al que el abuelo
de Sulamî se adhirió llegando a ser uno de los discípulos
más cercanos a Abû 'Uthmân. (37)
La insistencia de Hamdûn sobre el principio de esconder todo signo
externo de espiritualidad es ejemplificada por muchas historias en la
tradición sufí. La siguiente, parecería ser una franca
apreciación sobre Hamdûn, de su compatriota Nûh al-'Ayyâr,
quien probablemente pertenecía a uno de los círculos espirituales
más extrovertidos en Nîshâpûr:
Yo [Nûh]… visto un hábito emparchado…para poder
llegar a ser un sufí y abstenerme del pecado por causa de la
vergüenza que siento frente a Dios; pero tú te has sacado
tu túnica emparchada, de forma tal, que no seas engañado
por los hombres y que los hombres no sean engañados por ti…”
(38)
Una indicación de la denuncia de la muestra externa de prácticas
espirituales de Hamdûn se lee en el siguiente pasaje de la Epístola
Malâmatiyya, en la cual Hamdûn al-Qassâr critica
el dhikr audible (la práctica del recuerdo de Dios en
voz alta) (39):
Cuando algunos maestros se reunieron con Hamdûn al-Qassar, el
nombre de un cierto maestro fue mencionado, y se dijo que él
practicaba el dhikr constantemente. Hamdûn contestó:
“Sin embargo, él es negligente constantemente”. Alguien
que estaba presente preguntó: “¿Pero no está
él obligado a estar agradecido de que Dios le haya dado la habilidad
de encomendarse al dhikr audible?” Y Hamdûn contestó:
“¿No está él obligado a ver su limitación
cuando su corazón se distrae por el dhikr audible?”
(40)
Abû 'Uthmân al-Hîrî, uno de los que se correspondía
con Hakim al-Tirmidhî mencionados anteriormente (ver también
sección X), fue el Shaykh más importante de la escuela Nîshâpûrî
entre los años 270/883 y 298/910. Él nació en Ravy,
donde se hizo discípulo del Shâh Shujâ' Kirmânî.
Hujwîrî nos cuenta que durante una visita a Nishâpûr
con su maestro, Abû 'Uthmân al-Hîrî quedó
muy impresionado con su anfitrión Abû Hafs Haddâd,
uno de los líderes espirituales de la época. Abû Hafs
“vio” intuitivamente la lucha interior en el corazón
de Abû 'Uthmân, entre la lealtad hacia su maestro y la fuerte
atracción que sentía hacia él. Este último,
entonces, le pidió al Shâh Shujâ que dejara a su discípulo
con él. Fue así como Abû 'Uthmân llegó
a ser el discípulo más cercano de Abû Hafs, y a su
debido tiempo, su sucesor. (41) La Epístola
Malâmatiyya nos cuenta que Abû 'Uthmân entrenaba
a sus discípulos en el sendero medio (entre el método de
su maestro y el método de Hamdûn). Por ejemplo, continuando
las enseñanzas de Abû Hafs, los discípulos eran alentados
a realizar muchas prácticas espirituales, donde se enfatizaban
los méritos obtenidos. Pero en concordancia con las enseñanzas
de Hamdûn, las prácticas espirituales eran criticadas y denunciadas
para eliminar la inflación y el orgullo. Abû 'Uthmân
enseñó el sendero medio. Él decía:
Ambos caminos son correctos: pero cada uno a su debido tiempo. Al principio
del noviciado el discípulo se entrena en el sendero de las prácticas
y lo estimulamos a seguirlas y a establecerse en ellas. Sin embargo,
cuando se ha establecido y es firme en este sendero, él se apega
y se hace dependiente de ellas. Entonces nosotros le mostraremos las
limitaciones de este sendero de acciones [o esfuerzos] y nuestro desinterés
por ello, hasta que él se vuelva consciente de su vulnerabilidad,
y vea cuán lejos sus esfuerzos están de la completitud.
De este modo, nos aseguramos que primero él se enraíce
en sus prácticas, sin caer en el posterior auto-engaño.
¿Cómo hemos de mostrarle las limitaciones de su práctica
si no ha realizado prácticas? Entre los dos [senderos], se encuentra
el camino más equilibrado. (42)
Abû 'Uthmân respondió a una carta de Muhammad ibn al-Fadl
al-Balkhî sobre cómo puede uno perfeccionar sus acciones
y estados (Muhammad ibn al-Fadl al-Balkhî, era un amigo cercano
de Abû 'Uthmân y otro de los que se escribía con Hakîm
al-Tirmidhî mencionados anteriormente -- ver también sección
X) del siguiente modo:
Ninguna acción o estado se perfecciona sin que Dios lo origine,
sin ningún dese o por parte del hacedor, sin ninguna conciencia
de la realización de la acción, y sin que haya conocimiento
de otros observando dicha acción. (43)
Es interesante notar que después de la muerte de Abû 'Uthmân,
el centro Nîshâpûrî parece haber perdido su atractivo
y muchos de los discípulos encontraron su camino a otros centros,
especialmente al centro de Bagdad. (44)
VI. LA MALÂMATIYYA Y LA KARRÂMIYYA
La escuela Malâmatî de Nîshâpûr
en el siglo 3ro/IX propugnaba la realización de una experiencia
espiritual de inaudita pureza psicológica. Los fundamentos de la
psicología Malâmatî son: riyâ',
iddi 'â', 'ujb e ikhlâs. Riyâ' ( hipocresía,
actuar ostentosamente) se relaciona con los peligros psicológicos
que surgen cuando los logros espirituales se hacen ostensibles; iddi'â'
(pretensión, presunción) se relaciona con el auto-engaño;
'ujb (vanidad, arrogancia) con el orgullo y la inflación
que están conectados psicológicamente con la percepción
de los logros espirituales de uno; ikhlâs (sinceridad)
se relaciona con un estado en el que las acciones y percepciones de uno
se liberan de la contaminación del ego o del yo inferior (nafs).
El principal objetivo de la Malâmatiyya es alcanzar un
estadio en el cual todos los logros espirituales y psicológicos
de uno se vuelvan totalmente introvertidos. Esta aspiración es
brevemente expresada en los siguientes dichos atribuidos al gran maestro
Abû Hafs Haddâd (como así también por muchos
dichos similares dispersos a través de toda la literatura relevante):
Ellos [los malâmatîs] exponen lo reprochable y
esconden lo ejemplar. Es por esto que la gente los acusa por su [conducta]
externa mientras que ellos se reprochan por su [estado] interior…”
(45)
No hay duda que como sendero místico, la malâmatiyya
representa una aguda, aunque sutil y bien codificada, reacción
contra movimientos conocidos por su extremo ascetismo, movimientos que
tuvieron muchos seguidores durante el siglo 3ro/IX en Khurâsân.
La reacción Malâmatî es, en sí, una
continuación de la tendencia anti-zuhdî de ciertos
círculos del Islam desde sus primeros comienzos.
(46) El misticismo islámico -- contrario a lo que uno puede
suponer -- es fuerte en su tendencia anti-zuhdî. (47)
Desde Ahsan al-taqâsîm de al-Muqaddasî hasta
las listas biográficas de Hâkim al-Naysâbûrî,
el Tabaqât al-Shâfi'iyya y otras fuentes heresiográficas
y hagiográficas, nos informan de la popularidad y tremenda influencia
ejercida por los seguidores de Muhammad ibn Karma, la Karrâmiyya
-- en las clases bajas de Khurâsân y especialmente de Nishâpûr
-- (48) Edmund Bosworth en sus estudios describe
un movimiento extremadamente militante y ascético, el cual, a raíz
de su popularidad entre tejedores y cargadores de agua que habitaban en
las secciones del noroeste de Nishâpûr (de acuerdo a la descripción
de Bulliet, el distrito pobre conocido como Mânishâk), se
volvieron una amenaza para los gobernantes de Tâhirid. Los discípulos
de Ibn Karrâm fueron al parecer los primeros musulmanes que establecieron
una institución cuasi-monástica en Khurâsân,
a la que llamaron Khânqâh. De hecho Muqaddasi se
refiere a ellos como a los Khânqâhiyyûn. (49)
A pesar de que los Karrâmiyya son atacados en las heresiografías
pro-Shâfi'ite, por sus opiniones teológicas, su extremo ascetismo
no se ha disputado en ningún lado. En el Tabaqât al-Shâfi'iyya,
al-Subkî, a quien no puede acusársele de favoritismos, da
la siguiente descripción de su líder Ibn Karrâm:
…Él acostumbraba a exhibir una gran piedad (tanassuk),
temor de Dios (ta'alluh), prácticas devocionales (ta'abbud)
y ascetismo (taqashshuf)…Él dirigía asambleas
especiales, y cuando se le preguntaba sobre sus ideas, el respondía
que estos venían de inspiración divina (ilhâm)...
La cita de aI-Hâkim al-Subkî continúa:
Se me dijo que él era seguido por un grupo de [gentes] pobres
(fuqarâ'), que acostumbraba vestirse con una piel de
oveja teñida sin cocer; sobre su cabeza usaba un qalansuwwa
blanco, y acostumbraba sentarse en un palco [en el mercado]…predicando…que
el gobernador de Sijistân lo expulsó…pero temía
ejecutarlo por su ostensible fe y ascetismo (al-'ibâda wal-taqashshuf)
que atraían muchos seguidores (iftatana bihi khalq kathîr,
lit.: por el cual mucha gente era engañada…’) (50)
En el Kitâb al-Ansâb de al-Sam'ânî, tenemos
una pieza de evidencia indirecta de la actitud crítica que los
Malâmatiyya sentían hacia el ascetismo extrovertido
de los Karrâmiyya. Él nos cuenta sobre la confrontación
que tuvieran SâIim ibn Hasan al-Bârusî, uno de los maestros
de Hamdûn al-Qassâr al-Malâmatî, y Muhammad ibn
Karrâm:
Sâlim ibn al-Hasan al-Bârusî llegó a ver a
Muhammad ibn Karrâm. [Muhammad] le preguntó [al-Bârusî:
“¿Qué piensas de mis seguidores?” Él
dijo: “Si el anhelo de su interior se viese en el exterior, y
el ascetismo de su exterior fuese guardado en tu interior, entonces
ellos podrían ser ‘hombres’.” (51)
Y luego agregó: “Veo mucha oración, humillación
y ayuno; sin embargo no puedo ver la luz del Islam sobre ellos.”(52)
Curiosamente, en los comienzos de la literatura sufí
no hay mención de Karrâmiyya. Hujwîrî
en el siglo 5to/XI es el primer autor sufí que menciona uno de
sus maestros -- Ahamd ibn Harb. (53) Esta reticencia
es muy significativa. En la ética sufí, no se promueve la
polémica. Esta, por lo tanto, debe haber sido la forma en que los
primeros sufíes eligieron separarse ellos mismos de estos círculos
ascéticos extremos: ignorándolos. Teniendo en cuenta la
tendencia de la literatura compilatoria posterior a estandarizar y fusionar
las diferentes escuelas místicas, este silencio tiene una reverberación
muy elocuente. Refleja la continua actitud dialéctica del misticismo
islámico, hacia las conductas y prácticas ascéticas
extrovertidas.
VII. LA TRADICIÓN DE LA CORTESÍA ESPIRITUAL
[caballerosidad] (FUTUWWA)
La tradición del cortesía espiritual (futuwwa =
cortesía espiritual, caballerosidad, generosidad, literalmente:
‘juventud’) (54) nos concierne aquí
porque es una parte importante de la escena socio-religiosa en Khurâsân,
y porque muchos de los maestros Khurâsânî y Nîshâpûrî
se referían a sí mismos como fatan (= joven, o
jawânmardî su equivalente en persa), llamando a sus
discípulos en la forma plural de esta palabra, fityân,
y dedicando muchos dichos y aún tratados enteros al tema de futuwwa.
Sulamî escribió un libro completo sobre la cortesía
espiritual, el Kitâb al-Futuwwa; también encontramos
un capítulo especialmente dedicado a este tema (bâb fi
'l-futuwwa), en el libro de Qushayrî, Risâla. El uso
de la terminología futuwwa, similar a la terminología
de zuhd, ha causado gran confusión en el estudio de las
implicaciones históricas y la terminología del léxico
de lo primeros sufíes. Hartmann, Taeschner, Trimingham y otros,
se interesaron mucho por encontrar la diferencia entre futuwwa y malâma.
(55)
La organización futuwwa tiene principalmente una connotación
socio-ética: es el nombre dado a un sistema de sociedades cerradas
de artes y profesiones en las poblaciones persas medioevales. Estas sociedades
eran exclusivas y esotéricas. Sus miembros no solamente debían
pertenecer a profesiones relevantes sino que además se requería
adhesión a estrictos estándares éticos y profesionales.
Una de las normas éticas fue el îthâr—extremo
altruismo o auto-sacrificio, hasta el punto de dar precedencia siempre
al vecino o compañero, especialmente a los miembros de la hermandad.
La etiqueta de fityân también concierne a la indumentaria
y al uso de prendas típicas por las que se distinguían.
Es evidente, tanto en base a las compilaciones sufíes como a la
Epístola Malâmatiyya que la futuwwa socio-profesional
y la futuwwa mística estaban interrelacionadas. En el
manuscrito Qushayrî de Risâla abundan anécdotas sobre
el fityân sufí, donde aparece relacionado con los
maestros de Khurâsân.
Estudios sobre material relevante me han llevado a la conclusión
de que la interrelación (más que la identidad) entre Futuwwa
y la Malâmatiyya se basaba en los siguientes principios:
1) La Malâmatiyya se identifica con la fityân
en relación a la actitud de auto-sacrificio altruista o îthâr.
2) La Malâmatiyya enmascaraba su vida mística bajo
la apariencia del aspecto social de la futuwwa. Muchos maestros
Malâmatî y sus discípulos llevaban epítetos
indicando artes y profesiones: al-Haddâd (el herrero), al-Qassâr
(el hacedor de gradas), al-Hajjâm (el asistente de los baños),
al-Khayyât (el sastre). De ese modo en la Epístola Malâmatiyya,
Hamdûn al-Qassâr le dice a 'AbdulIâh al-Hajjâm:
Es mejor para ti ser conocido como 'Abdullâh al-Hajjâm (el
asistente de los baños) que como 'Abdullâh el Místico
(al- 'Ârif), o como 'Abdullâh el Asceta (al-Zâhid).
(56)
3) La Malâmatîyya adoptó el término
futuwwa (cortesía espiritual o caballerosidad juvenil)
como una palabra-código para uno de los estadios en la jerarquía
mística, tal vez uno precediendo al estadio de (hombría)
madurez, rujûliyya. Términos tales como ‘hombre’
(rajul), ‘virilidad o masculinidad’ (rujûliyya),
‘hombres’o 'perfecta masculinidad'(rijâl),
'completa madurez' (kamâl al-rujûliyya) aparecen
a menudo en los escritos de Sulamî. En la Epístola Malâmatiyya,
por ejemplo, leemos:
Le preguntaron a Abû Yazîd: “¿Cuándo
alcanza un hombre el estadio de madurez en este negocio (matâ
yablughu al-rajul maqâma al-rijâl fi hâdhâ al-amr)?”
Él contestó: “Cuando reconoce los defectos de su
yo inferior (nafs) y cuando su fuerza de oposición contra
estos aumenta (idhâ 'arafa 'uyûb nafsihi wa qawiyat tuhmatuhu
'alayhâ)." (57)
Aún más iluminador en este aspecto es el dicho atribuido
a Abû Hafs, en el que él evalúa los logros espirituales
alcanzados por Abû 'Abdullâh ibn Muhammad aI-Râzî
(f.310/922):
Se me informó que Abû Hafs dijo [en relación al
párrafo anterior]: “Un ‘joven’ (fatan)
ha crecido en Rayy; si se hubiese quedado [devotamente] en su sendero
y desarrollado este atributo [comportamiento adecuado], él hubiera
llegado a ser uno de los "hombres" (rijâl).
(58)
VIII. LA MALÂMATIYYA Y LA SÛFFIYYA
Como se ha explicado anteriormente sûfiyya y malâmatiyya
son dos términos pertinentes a dos escuelas diferentes en el siglo
3ro/IX: las escuelas Bagdadi y Khurâsânî, respectivamente.
Estas dos escuelas se mantenían en relación y comunicación.
En el Tabaqât al-sûfiyya se cuenta de discípulos
que mudaron de un lugar a otro: hubo Bagdadis como Abû Bakr al-Wâsitî
que se mudó a Khurâsân, y Khurâsânis que
se mudaron a Bagdad o se quedaron allí por un tiempo en su trayecto
en busca de conocimiento fi talab al-'ilm. Al analizar el árido
material biográfico que nos dejó el Tabaqât,
pareciera que el centro de Nishâpûrî alcanzó
su cenit durante el tiempo de Abû Hafs al-Haddâd, Hamdûn
al-Qassâr y Abû 'Uthmân al-Hîrî, en la segunda
mitad del siglo 3ro/IX, cuando atrajo discípulos de todos lados,
a lo largo y a lo ancho. Después de la muerte de Abû 'Uthmân,
sin embargo, parece que los discípulos de Nîshâpûrî
comenzaron a dispersarse. Muchos encontraros su camino hacia el centro
de Junayd en Bagdad (Junay falleció entre seis y diez años
más tarde que Abû 'Uthmân, y al menos veinte años
después de Abû Hafs).
Existe al menos un registro interesante de un encuentro que ocurrió
entre los maestros de las dos escuelas -- de Abû Hafs y de Junayd
-- con sus discípulos, en Bagdad. De esta anécdota sobre
la interacción entre estos dos Shayks, que es relatada por Sulamî
en el Tabaqât (Págs.117-18), uno puede detectar
la sutil dialéctica que opera entre las dos escuelas. Esta interacción
ilustra la noción de buenos modales y dignidad concebida en base
al estricto código de adab (código de conducta,
comportamiento, buenos modales o etiqueta), especialmente de îthâr,
que al mismo tiempo contiene un reproche encubierto:
Cuando Abû Hafs llegó a Bagdad, los Shaykhs de Bagdad se
reunieron a su alrededor y le preguntaron sobre cuál era el significado
de futuwwa para él. Él contestó: “Habla
primero porque tú posees elocuencia”.
Junayd dijo: “Futuwwa es cuando uno quita
la mirada [sobre los actos y méritos personales] y deja de notarlos
(isaqât al-ru'ya)”.
Abû Hafs dijo: “¡Cuán elocuentemente has hablado!
Sin embargo, para mi futuwwa significa que uno debiera conducirse
de acuerdo a lo que es correcto y justo (insâf), sin esperar ser
tratado de acuerdo a lo que es correcto y justo”.
Junayd contestó: “Levantaos, amigos míos, porque
Abû Hafs ha trascendido a Adán y a sus descendientes”.
En estas últimas palabras de Junayd uno puede sentir
una sutil ironía, tal vez una crítica encubierta a la actitud
ultra-sumisa de Abû Hafs hacia el código de îthâr,
mientras que no hay duda que la alabanza de Abu Hafs a la elocuencia del
Bagdadí tiene también un doble filo. De hecho, justo antes
de partir, cuando fue nuevamente presionado por los Bagdadís a
dar su definición de futuwwa, Abu Hafs dijo:
Futuwwa se práctica con acciones y no con palabras (al-futuwwa
tu 'khadhu isti'mâlan wa mu 'âmalatan lâ nutqan).
Esto también se relaciona con el hecho de que Abû Hafs no
podía hablar ni una palabra de árabe, pero por el poder
de un cierto carisma que poseía (karâma) le fue
otorgada la capacidad de entender a sus hermanos espirituales Bagdadís,
y más aún, le permitió contestarles en su propio
idioma.
IX. LOS PRINCIPIOS DEL SENDERO MALÂMATÎ
El principio fundamental sobre el que se basa el sendero Malâmatî
es el requerimiento de que uno siempre se considere censurable. En vez
de ser un postulado ético, este principio se deduce primariamente
de una comprensión psicológica de la naturaleza inferior
y del yo [del ser humano]. El ‘yo’, o más claramente
el ‘yo y la naturaleza inferior’ (nafs), es entendido
por los místicos Malâmatîs como el elemento
tentador en la psique, al-nafs al-ammâra bi'l-sû':
‘la esencia que incita a uno hacia la inmoralidad’, y en esta
capacidad, esta funciona como el agente provocador de Satán,
la lujuria y las malas inclinaciones. Al mismo tiempo, también
se la concibe como el centro del ego conciente. La mayoría de los
sistemas místicos concuerdan con el hecho de que cuanta más
energía se absorbe en satisfacer y gratificar los requerimientos
de ego, menor es la cantidad de energía que puede ponerse en el
trabajo de transformación psicológica y espiritual. Sin
embargo, solamente mediante prácticas ascéticas, no se logra
la humillación y rendición de los nafs. Por el
contrario, el sendero ascético a menudo trae consigo la inflación
endurecida de los nafs. Inflación y soberbia derivan tanto
de auto-valoración (riyâ', 'ujb) como también
de las opiniones sociales externas (shuhra, ri'âsa). La
escuela Nîshâpûrî conocida como la Malâmatiyya,
por lo tanto, enseñó que el único camino para neutralizar
los nafs es exponerlos al reproche y a la vergüenza en toda
circunstancia y condición. El reproche y la humillación
debieran ocurrir, tanto desde los agentes externos como de los mismos
malâmati. La culpa debiera traerse a uno mismo no sólo
con lo que es considerado condenable ética, religiosa,
y socialmente, sino también—y primero y más importante—ignorando
lo que es aceptado como admirable por esos cánones. Evidentemente
esto da a la Malâmatîyya un carácter claramente
inconformista.
Tal vez el aspecto más paradójico y confuso de las enseñanzas
Malâmatî es el concerniente al reproche en la arena
de la práctica espiritual y la experiencia mística. Leemos
en Sulamî:
La mayoría de los Shayks [Malâmatî] advertían
a sus discípulos contra el placer del sabor de la veneración
devocional. Esto es considerado por ellos como una ofensa grave (min
al-kabâ'ir). Esto es porque cuando el ser humano encuentra
cualquier cosa que sea dulce y deseable, se hace importante a sus ojos;
y quien considera sus acciones como buenas y deseables, o ve cualquiera
de sus acciones con satisfacción, cae del estadio elevado. (59)
En términos psicológicos, los maestros malâmatîs
advierten a sus discípulos contra la inflación del ego que
podría acompañar a la iluminación o realización
espiritual. Sin embargo, el objetivo fundamental de este sendero de oposición
[desapego] es alcanzar el estadio psicológico de equilibrio donde
no se da importancia ni al reproche ni a la alabanza. (60)
Tal vez la mejor forma de ilustrar la complejidad de las enseñanzas
de los maestros malâmatîs, y de exponer los principios
de los métodos místicos a seguir, de modo de combatir la
voluntad del ego, es examinando sus propias palabras. A continuación
se revelan algunos extractos de la Epístola Malâmatiyya
de Sulamî sobre la profundidad de sus especulaciones psicológicas
en este sentido:
Le preguntaron a Hamdûn al-Qassâr: “¿Qué
es el Sendero del Reproche?” “Es abandonar en cada situación
el deseo de ser mejor frente a la gente,” él contestó,
“es renunciar en todos los estados y acciones de uno al deseo
de complacer a la gente; y de ser irreprochables en todo momento al
cumplir nuestro deber hacia Dios”.
Los malâmatîs externamente no tienen marcas especiales
que los distingan de otra gente, e internamente no hacen reclamos a
Dios, de modo que sus conciencias más profundas (sirr),
que yacen entre ellos y Dios, no pueden ser percibidas ni por su corazones
interiores (af'ida) ni por sus corazones externos (qulûb).
Ningún hombre puede alcanzar el rango de estas personas [los
malâmatis] a no ser que se consideren todas las acciones
propias como hipócritas (riyâ') y todos sus estados
espirituales como pretensiones presuntuosas (da'âwâ).
Le preguntaron a uno de los maestros [malâmatî]:
“¿Cuales son los primeros pasos a seguir en este trabajo?”Él
contestó: “humillar y subyugar al yo inferior (nafs)
y privarlo de aquello en que confía, de eso con lo que se encuentra
cómodo, y de aquello a lo que tiende; respetar a los demás,
considerar a los otros favorablemente, justificar los defectos de los
demás y censurar la naturaleza inferior y el yo de uno. (61)
Los malâmatîs son aquellos cuya conciencia más
profunda (asrâr) es custodiada por Dios. Él coloca sobre
su conciencia más profunda la cortina de la apariencia formal,
de modo que externamente ellos participen en todas las actividades realizadas
por sus compañeros, acompañándolos en el mercado
y compartiendo su forma de ganarse la vida, mientras que es su esencia
y conducta [espiritual] ellos se asocian solamente con Dios. (62)
Los estados espirituales son valiosas posesiones depositadas en el corazón
de sus fiduciarios; quienquiera que los externalice, confisca el rango
de un fiduciario. (63)
A quien quiera entender sobre la rebeldía del yo inferior (nafs)
y sobre su naturaleza instintiva corrupta, déjalo que se observe
a sí mismo cuando se le halaga. Si él nota que su yo inferior
es afectado favorablemente, aunque tan sólo diminutamente, por
lo que oye, el debiera darse cuenta que ha sido desviado de la Verdad,
porque el yo inferior confía en la alabanza que no es verdadera
y se perturba por culpas que no son verdaderas. (64)
Se le preguntó a uno de ellos sobre el sendero del Reproche.
El contestó: "es abandonar la notoriedad (shuhra)
en todos los asuntos en que uno se distinguiese a los ojos de la gente,
sea en la forma de vestir, caminar o sentarse…Él debiera
más bien adoptar el comportamiento externo de la gente a quien
acompaña mientras al mismo tiempo se aísla de ellos mediante
la contemplación, de modo que exteriormente la persona se adapta
a la sociedad en que vive de modo de no sobresalir en ningún
modo, mientras que su realidad interior es completamente distinta".
Se inquirió a uno de ellos: “¿Por qué no
participas en reuniones de samâ' (conciertos musicales
que conducen a éxtasis)?" "No es", él contestó,
"que nosotros objetemos el samâ' y por eso nos abstengamos
de participar en esos encuentros, es por temor de que no podamos encubrir
nuestros estados espirituales, y esto es grave para nosotros".
(65)
Uno de sus principios es que hay cuatro grados de recuerdo de Dios (dhikr):
el dhikr de la lengua, el dhikr del corazón,
el dhikr de la conciencia más profunda (sirr)
y el dhikr del espíritu (rûh). Si el
dhikr del espíritu es profundo, el corazón y
la conciencia más profunda son silenciados: este es el dhikr
de la contemplación (mushâhada). Si el dhikr
de la conciencia más profunda es firme, el corazón y el
espíritu son silenciados: es el dhikr del respeto reverencial
(hayba). Si el dhikr del corazón es constante,
la lengua es silenciada: este es el dhikr de las gracias divinas.
Si el corazón está distraído del dhikr,
entonces la lengua entra en función, y este es el dhikr
del hábito. Cada uno de estos grados puede caer en imperfección.
El defecto o falla del dhikr del espíritu es ser percibido
por la conciencia profunda. La falla o error del dhikr del
corazón es que el yo inferior y los nafs (naturaleza
inferior) noten este dhikr y lo admiren, o que busquen con
él ganar el logro de rangos espirituales. (66)
X. HAKÎM AL-TIRMIDHÎ & LOS MAESTROS
DE NÎSHÂPÛR
Entre los muchos tratados y epístolas escritas por Abû 'Abdullâh
Muhammad ibn 'Alî al-Hakîm al-Tirmidhî (f. 295/908)
hay un número de cartas en las cuales él responde a preguntas
que le han hecho eminentes corresponsales. Entre ellas, una carta es para
Abû 'Uthmân al-Hîrî, el Shaykh Malâmati
de Nîshapûr. Otras dos cartas son enviadas a Muhammad ibn
al-Fadl (f. 319/ 931) de Samarcanda, un amigo íntimo de Abû
'Uthmân (de quien se habla más abajo).
Hakîm al-Tirmidhî no pertenecía a la escuela Nîshapûrî
ni a ninguna otra escuela mística. (67)
Él parece haber llevado su vida mística y literaria lejos
de los centros contemporáneos. Tal vez él ni siquiera haya
tenido un maestro físico, y de ese modo pertenecería, como
lo permite la tradición sufí, a los Uwaysiyyûn,
aquellos cuyos maestro es el eterno profeta al-Khidr. Tradiciones de este
tipo son también relatadas por Hujwîrî (68)
y 'Attâr. (69) El mismo Hakîm al-Tirmidhî
manifiesta su reserva explícita sobre la dependencia de "un
ser creado (makhlûq)" en la búsqueda mística
en vez del "Creador(al-khâliq)". (70)
Sin embargo, como se puede observar en estas esquelas, él mantuvo
conexión directa con algunos contemporáneos entre los místicos
de Khurâsân. Su carta a Abû 'Uthmân al-Hîrî,
así como las otras dos cartas previamente mencionadas, tratan del
importante asunto sobre cuál sería la mejor estrategia para
trabajar sobre el ego y la naturaleza inferior (nafs) evitando
que disminuyan los logros espirituales. Hablando sobre esta cuestión,
Hakîm al-Tirmidhî le escribe a Abû 'Uthmân:
Recibí tu carta, hermano mío, una carta tras otra. Tú
confirmas repetidamente [cómo] los defectos de la naturaleza
inferior (nafs) [son un obstáculo] en el [logro] del
conocimiento [espiritual]. Hermano, si pudieses refrenarte de ocuparte
con este obstáculo, ya que no es Allah, hazlo. Porque Allah tiene
sirvientes que verdaderamente tienen conocimiento de Él, y ellos
ignoran todo aquello que no sea Él. Ellos se inquietan si atienden
a la naturaleza inferior, y en cambio Le temen a Dios. Cuando cualquiera
de ellos es afligido por este recuerdo, su estómago se retuerce
(71) como con nauseas Cómo puede uno que
pasea por jardines de rosas, jazmines y azucenas silvestres, rozarse
entre valles de espinas? ¿Cómo puede uno que es alimentado
con el recuerdo de la Majestad atender a algo que no sea Él?
(72)
Las objeciones de Tirmidhî a la exagerada preocupación con
la naturaleza inferior (nafs) [y el yo inferior] en la búsqueda
espiritual es expresada aquí al igual que en otras cartas y en
muchos pasajes en sus escritos. En su carta a Abû 'Uthmân,
él presenta el núcleo de su propia comprensión y
su método [o enfoque] en el que los nafs son concebidos
como el centro de las cualidades negativas: lujuria, deseo, miedo, ira,
duda, idolatría y olvido. Es posible transformar (tabdîl)
estas cualidades negativas en positivas. Sin embargo, esta transformación
es sólo posible por medio del corazón, eso significa, por
la capacidad del corazón de "ver la esencia de las cosas"
(haqâ'iq al-umûr). La visión del corazón
se enturbia por las cualidades negativas de la naturaleza inferior, las
que pueden causar la caída de un velo (ghitâ') entre
sí [el corazón] y la Verdad. Este círculo vicioso
puede romperse por medio de la fe (îmân) que reside
en el corazón. La fe es reforzada por la Gracia de Dios, y gradualmente
su luz se intensifica. A medida que la luz de la fe se intensifica en
el corazón, el impacto del "velo" se debilita. A medida
que se debilita, "la esencia de las cosas" se hace más
clara y visible al corazón. Cuando el corazón "ve"
la "esencia de las cosas", su fe se transforma y se hace "certeza"
(yaqin). En este estadio, cuando el corazón ha logrado
la "certeza", ocurre la completa transformación: el deseo
de los nafs se transforma en deseo de Dios, el miedo se hace
temor de Dios, la ira se hace enojo por motivo divino, la lujuria se vuelve
anhelo de Dios, la duda se torna en certeza, la idolatría cambia
a unidad pura, y el olvido se vuelve determinación.
Evidentemente, las enseñanzas de Hakîm aI-Tirmidhî,
a pesar de girar alrededor de los mismos obstáculos y problemas
psicológicos que ocupaban a la Malâmatiyya, abogan
por un enfoque completamente distinto. La excesiva preocupación
por los nafs, a pesar de su importancia en contrarrestar la búsqueda
espiritual y devocional, no llevará a ningún lado mientras
la atención del buscador espiritual continúe únicamente
enfocada en esto. El método de Tirmidhî, como se reitera
en su carta, se basa en " la ciencia de Dios"(al-'ilm bi'llâh),
mientras que el método de Abû 'Uthmân y la escuela
de Nîshâpûr -- que no son mencionados por su nombre
directamente pero a los que se alude indudablemente -- se basan en "la
ciencia de la naturaleza inferior" (al-'ilm bi'l-nafs).
Si uno enfoca su atención en la ciencia de la naturaleza inferior
[y el yo inferior]-dice al-Tirmidhî- uno nunca va a liberarse de
ella. "Si uno se ocupa con el conocimiento de las faltas de su naturaleza
inferior, uno se pasará toda su vida intentando liberarse de esta
(fa-'in ishtaghala al-'abd bi ma 'rfat al- 'uyûb baqiya 'umrahu
fîhâ wa fi 'l-takhallus minhâ)", él
comenta. Por otro lado, si uno enfoca su atención en la ciencia
de Dios, el corazón se fortalece y su visión de la revelación
Divina se aclara. Estas revelaciones reviven el corazón, y su antítesis,
la naturaleza inferior [y el yo inferior], se marchita. "Cuando la
naturaleza inferior [y el yo inferior] se rinde a causa del impacto de
las revelaciones Divinas, el corazón es revivido por el Señor,
¿entonces, qué tacha puede haber?" (73)
En las dos cartas dirigidas a Muhammad ibn al-Fadl al-Balkhî Tirmidhî
expone la misma enseñanza. Muhammad ibn al-Fadl vivió por
muchos años en Samarcanda, después de haber sido expulsado
de su pueblo natal en Balkh. (74) A pesar que no
se puede decir de él que perteneciera a la escuela de Nishâpûr,
él estaba muy ligado a Abû 'Uthmân al-Hîrî.
En su Tabaqât, Sulamî cita a Abû 'Uthmân
como diciendo: "Si yo estuviese suficientemente fuerte, habría
viajado [hasta donde está] mi hermano Muhammad ibn al-Fadl para
dar solaz en su compañía a la [cámara] más
profunda de mi corazón (sirrî)." (75)
Qushayrî también, en su trabajo Risâla, menciona
la gran estima hacia Abû 'Uthmân que tenía Muhammad
ibn al-Fadl. (76)
Las dos cartas de Hakîm al-Tirmidhî a Ibn al-Fadl se encuentran
en mi edición crítica no- publicada- Masâ'il wa-rasâ'il-
basada en MS. Leipzig 212. (77) En una de esas
cartas, (78) Tirmidhî parece estar contestándole
a la pregunta de Muhammad sobre cómo uno consigue el conocimiento
sobre la naturaleza inferior. Aquí Tirmidhî revela un intransigentemente
apasionado sarcasmo en su crítica de aquellos que se pasan todas
sus vidas hallando faltas en sí mismos. (Es interesante que al-Tirmidhî
use los términos dhamm y lawm en lugar de malâma.)
Pensar que de esta forma ellos van a eliminar el yo inferior y la naturaleza
inferior es total autoengaño. La naturaleza inferior es astuta
y hábil. Cambiará los medios que uno usa para destruirla
para su propio provecho. Su esencia es placer y goce. Cuando uno hace
esfuerzos para pelearla, ella encuentra placer en estos esfuerzos. Si
esto se realiza públicamente, la naturaleza inferior ganará
fuerza de la admiración y respeto que atraerá del público.
De modo que todos estos esfuerzos son inútiles. Aquel que tiene
ojos para ver sin mentirse a sí mismo sabe que el obstáculo
de la naturaleza inferior [y el yo inferior] no será removido ni
por el conocimiento de la naturaleza inferior ni por reprocharle [su conducta].
Sólo el Creador de la naturaleza inferior puede eliminarla. El
que sabe esto, encuentra refugio con Aquel sin el Cual no hay refugio.
Esta correspondencia, que conecta tres místicos de
Khurâsânî del siglo III/9no., es una fuente de primera
mano que corrobora la aseveración expresada a través de
todo este trabajo, de que existían hacia fines del siglo III/9no
en Khurâsân (al igual que en Bagdad) varios círculos
místicos, centrados alrededor de varios maestros importante. Estos
círculos estaban mutualmente relacionados unos con otros por una
compleja y dinámica interacción alrededor de cuestiones
mayormente de la psicología mística. La percepción
de estas relaciones multifacéticas personales y comunales de estas
escuelas como así también la versatilidad de sus opiniones
y métodos es de algún modo borrosa y velada en las compilaciones
de la tradición sufí, y cuando son analizadas en conjunto
con fuentes adicionales, tanto sufíes como no sufíes, presentan
una imagen más completa, rica y exacta de los primeros desarrollos
del misticismo islámico.
Por favor siga esta conexión para leer
las NOTAS de este artículo.
|