The Golden Sufi Center

Entrevista a Irina Tweedie sobre su libro: El abismo de fuego
by the Laughing Man Institute

Irina Tweedie

El Sendero del Amor es como un puente de cabellos sobre un abismo de fuego.

— IRINA TWEEDIE

Al poco tiempo que Irina Tweedie conociera a su Gurú sufí, él le explicó que " el amor se crea o se produce en el corazón del discípulo mediante el poder yóguico del gurú." Esta relación de amor es la esencia del proceso espiritual. Pero este amor va mucho más allá del "reconfortante y agradable sentimiento" que convencionalmente asociamos con esta palabra. El amor del Gurú es un fuego que transforma al discípulo, y su luz espiritual le revela al discípulo todo aquello que es en él o en ella menos que el amor. Este amor enciende en el discípulo el impulso de dedicarse a una lucha espiritual que exige mucho. Como lo dice Irina Tweedie, "…esperaba enseñanzas maravillosas; pero lo que hizo el Maestro fundamentalmente, fue forzarme a afrontar mi oscuridad interior, y eso casi acabó conmigo."


TLM: Antes de conocer a su Gurú, ¿sabía usted algo sobre la relación Gurú-discípulo?

TWEEDIE: No, no mucho. Había estudiado los libros sagrados hindúes, de modo que teóricamente conocía algo del tema, pero como todos sabemos, las cosas resultan de un modo completamente distinto en la vida real.



TLM: Para usted entonces la relación fue bastante novedosa e inesperada, tal vez hasta sorpresiva; y aún así, en su libro El abismo de fuego, usted comenta que no quiso conocer el nombre de su Gurú. De acuerdo a la tradición sufí, el discípulo no pronuncia nunca el nombre de su Maestro. Usted debe haber tenido una corazonada de la profunda naturaleza de la relación.

TWEEDIE: No, no fue tan simple. Le pedí a mi amiga que me diese la dirección del Gurú y cuando ella comenzó a escribirlo, súbitamente me sentí aterrada de sólo pensar que me diría su nombre y se lo dije. "¿Por qué?”,  me preguntó sonriendo. Le contesté que no sabía. Superficialmente temía que tuviese un nombre banal u horrible, pero en lo profundo, no quería en absoluto que él tuviese un nombre o una cara. Mi amiga me miró y dijo: "Oh, ese es un signo." "¿Un signo de qué?" le pregunté, y ella sólo respondió: "Ya lo sabrás un día." El discípulo nunca pronuncia el nombre del Gurú y muy a menudo tampoco recuerda su cara. Esto me sucedió a mí y me hizo sentir muy confundida, creí que estaba completamente loca.

Pero sueño muy frecuentemente con los pies del Gurú, tengo recuerdos de sus pies de una encarnación anterior, que él confirmó. También vi sus sandalias en un sueño muchos años antes de conocerlo en la India. Él usaba una clase poco corriente de sandalias. Todas esas son señales.

A él no le gustaba que lo llamasen Gurú, lo llamábamos Bhai Sahib, una expresión hindú que significa "hermano mayor". Cuando yo me dirigía a él lo llamaba "sheikh", que significa "jeque". Él era un gran Maestro.


 
TLM:
¿Cómo podría describir el momento cuando conoció a su Maestro?

TWEEDIE:
Estaba muy confundida. Cuando lo conocí algo en mí definitivamente se puso firme, prestó atención. Supe que me encontraba en presencia de un gran ser, pero no podía analizarlo. Tan pronto como lo conocí, mi mente se sintió terriblemente confundida. No sabía dónde estaba.

Algo muy parecido sucedía con Sócrates. Sus discípulos se quejaban de él en sus debates: "¡Estamos en desventaja!" porque su mente seguía funcionando cuando la de sus estudiantes dejaba de funcionar por completo.

De pronto se va todo y uno no sabe nada.

Pero para responder a la pregunta adecuadamente, al principio me sentía llena de dudas. Pensaba que él era un malabarista, un estafador. Sabía que tenía poderes, pero yo no sabía qué pensar. Era una situación muy confusa. Él era rudo constantemente conmigo, mientras que con la otra gente era amigable. Claro que esto me enojaba muchísimo, no tenía idea de lo que era la vida espiritual; aquí en Occidente no tenemos la menor idea.



TLM: De modo que los primeros tiempos fueron de profunda atracción y de grandes dudas al mismo tiempo. ¿Sería esa una descripción adecuada?

TWEEDIE: Sí. Llegó un punto en que el sufrimiento por el horrible entorno y el maltrato que él me daba fueron tales, que decidí que me iría. Esperé que llegase mi amiga que estaba participando en un congreso religioso en algún lugar de Kashimir, porque pensaba que sería injusto para con ella que yo me hubiese escapado. Sólo quería informarle que me iba y que no sabía qué pasaba con este hombre, pero que me inquietaba demasiado. Yo pensaba volver a Londres.

Cuando mi amiga llegó y le conté mis planes, ella se puso muy pensativa y me dijo: "Voy a hablar con el Gurú”. Más tarde, al atardecer, después de hablar con él, ella me dijo: "Ten cuidado, las oportunidades llegan una sola vez en la vida. Tal vez debas esperar por muchas, muchas encarnaciones antes de que encuentres a tu Gurú, o tal vez nunca lo hagas…no pierdas esta oportunidad." Eso es todo lo que dijo y yo le contesté: "No, me voy de todos modos. Eso es una tontería”.

Pero me desperté por la noche y supe que nunca podría irme, porque si me llegase a ir, me moriría. La vida perdería su significado. Para mí, no había ninguna otra cosa que hacer. Así fue. Supe que no me iría.

Le conté a mi amiga sobre lo que pasó y ella se rió; le conté al Gurú y él también se rió. Y eso fue todo.



TLM: ¿En la tradición sufí, está permitido poner a prueba al Gurú durante el período de dudas que puede llegar a durar semanas enteras, meses y hasta años?

TWEEDIE: Mi Gurú decía: "Tienes todo el derecho de poner a prueba al Gurú una y otra vez. Pero una vez que hayas decidido que ese es el Gurú para ti, entonces debes entregarte."



TLM:
¿Halló usted que aun después de llegar al punto de la entrega, continuaba ocasionalmente dudando de su Maestro?

TWEEDIE: Totalmente. Cuando él me dijo que escribiese el libro, enfatizó: "¡Escribe todas las dudas!". Y lo hice.



TLM: ¿Es la duda una enfermedad peculiar de Occidente?

TWEEDIE: No, no lo creo. Los discípulos hindúes también dudan, pero diferente.  Sus mentes son distintas de las nuestras.
 


TLM:
Es obvio que cuando usted conoció a su Gurú, no estaba realmente preparada, al igual que la mayoría de la gente no está preparada. ¿Qué tendría que hacer uno para estar preparado para este encuentro?

TWEEDIE:
No creo que uno pueda estar preparado. Obviamente mi Gurú estaba esperándome. Él me dijo: "Debieras haber venido antes." Es el destino. La relación con el Maestro es de una vida a otra. El decía: "Es una vez y para siempre y no existe el divorcio." Conocer al Gurú de uno es una Gracia de Dios, no es algo que uno pueda lograr.



TLM: El maestro Da Free John dijo: "Aquellos que me pertenecen me fueron dados desde antes de que existiese el tiempo."

TWEEDIE:
Sí, es una vez y para siempre.



TLM: Entonces, ¿cuánto del progreso espiritual de una persona se debe a la Gracia y cuánto a la autodisciplina y el esfuerzo personal?

TWEEDIE: En esta línea del yoga, todo se recibe por medio de la Gracia. Él nos dijo que hay dos modos de alcanzar la…siento hesitación a decir 'Realidad'. No sé cuan lejos podemos llegar. Es muy difícil de decir, pero hay dos formas de práctica espiritual: una depende del poder yóguico y la otra depende del Poder Divino. El camino yóguico requiere mucha autodisciplina y verdaderamente uno lo hace con su propia energía, auto-disciplina y poder personal. Con el Poder Divino, uno se entrega y recibe todo.
 
Bhai Sahib algunas veces enseñaba "yantras", que son plegarias o signos geométricos asociados con un tipo de magia. Algunos yantras se usan para curar enfermedades. Él me los mostró y me enseño cómo usarlos, pero no los he usado nunca, porque nunca recibí instrucciones de hacerlo.

Yo no actúo sin autorización. Mira, yo no quiero volver aquí, quiero quedarme con el Gurú. No quiero crear karmas. Si no soy la hacedora, ¿dónde está el karma? Si no recibo instrucciones, si no recibo una orden, no me muevo. La gente me pide mantras, pero yo no doy mantras. Espero a recibir órdenes. Algunas personas que llegan a mí por primera vez reciben un mantra y otra gente se sienta aquí por diez años y aún no recibieron un mantra. No tengo nada que ver con ello. Todo lo que soy, y esto es verdad literalmente, es el conserje, la cuidadora del lugar. Eso es todo. Un día cuando estaba en la India, un pandit me dijo: "Sra. Tweedie, ¿por qué no pide ser su discípula? Hoy he recibido mi iniciación."

Yo le contesté: "No siento que deba hacerlo. Él me trata como su discípula." Más tarde le conté al Gurú sobre el incidente. Él negó con la cabeza y dijo: "No, nunca pidas nada. ¿Cómo aprenderás a ser nada si eres algo, si eres una discípula?"
De modo que aprendemos a ser nada, nada ante la vida, nada ante la gente, y sobretodo, nada ante la gran Nada que es la felicidad más absoluta. En Occidente, nosotros pensamos que "la nada" es algo horrible. ¡Desaparezco! ¡Me extingo! Sí, ¿pero cómo me extingo? Es la gloria más absoluta.

El primer momento de meditación profunda es la cosa más confusa del mundo. No hay nada de nada de nada. Es una experiencia muy alarmante para la mente. Ahora, yo diría que esta es la nada donde todo es. Es la plenitud donde nada existe. Estas aseveraciones son totalmente correctas e idénticas.



TLM: Entonces para los sufíes, ¿es necesario el Gurú en el proceso espiritual?

TWEEDIE: Sí, porque hay momentos en la vida que requieren esclarecimiento. Cuando uno comienza a tener experiencias de un estado de conciencia más profundo o en un espacio diferente, uno necesita ciertas explicaciones.

Una persona vino a mí un día a las 7:00 de la mañana con los ojos salidos de órbita. "¡Me estoy volviendo demente!", dijo. "Experimenté esto y aquello en la noche. No puedo ir a trabajar. ¡Estoy totalmente demente!" Le invité a que pasara a mi casa y le preparé una taza de té. Había tenido una experiencia mística muy común, pero los momentos de completa unidad pueden llegar a ser muy desconcertantes. Uno realmente cree que está loco.



TLM: Mucha gente hoy en día está interesada en encontrar un Gurú y muchos sienten temor, al igual que usted, de caer en manos de un charlatán. ¿Hablan los sufíes de signos por los que uno reconoce a un Gurú verdadero?

TWEEDIE:
Uno no encuentra el Gurú. ¡El Gurú lo encuentra a uno! Es una prueba. Ir a la India o a cualquier otro lugar en busca de un Gurú es comenzar tomando el bastón por el lado errado. La relación con el Gurú es un acto de la Gracia de Dios y sobretodo, de karma con el Gurú. Sólo un ser humano en todo el mundo puede someter a un ser humano libre a lo que el Gurú debe someter a sus discípulos sin caer él mismo en karma. Llega un tiempo en que el Gurú debe silenciar la voluntad del discípulo por el bien mismo del discípulo, y ese es un momento muy pero muy difícil. De modo que el Gurú debe ser infinitamente puro y no debe bajo ningún concepto buscar ninguna ventaja para sí, ni dinero ni prestigio.



TLM: En su libro, usted describe un determinado momento en que descubrió que el Gurú era una Presencia que estaba con usted todo el tiempo. ¿Fue cambiando su comprensión del Gurú a medida que pasaba el tiempo?

TWEEDIE: Sí. Déjame contestar esta pregunta relatándote lo que sucedió después de que él falleció. Me sentí totalmente desilusionada, traicionada por su muerte. Él me había sacado todo. Me sentía completamente carente.
 
Luego un día el Gurú volvió. Fue algo tan sagrado, tan íntimo…ni siquiera sentí ganas ponerlo por escrito a pesar de estar manteniendo un diario. Era una noche lluviosa, en setiembre u octubre. Estaba en un estado de meditación profunda y de pronto lo pude alcanzar. Él estaba allí. Era igual que como cuando estaba vivo [físicamente] pero la experiencia era intensamente aterradora. Estaba totalmente tensa delante de él. Desde ese momento supe que lo que me había enseñado durante su vida era sólo una preparación.

Tres semanas antes de morir, él me dijo: "¿Entrenamiento? ¡Tonterías! Esto es sólo una preparación". Me sentí furiosa. Pensé: "¿Todo este trabajo es sólo una preparación?". Pero después que él falleció, el verdadero entrenamiento comenzó en un espacio diferente de la mente, a otro nivel de ser, y por supuesto aún continúa.

Al principio podía alcanzarlo solamente en meditación, pero lo que te diré ahora es extremadamente esotérico. El objetivo de este yoga es llegar a llevar una vida guiada, una vida que es guiada por el Ser Superior, que es el Gurú. Yo podía alcanzarlo en meditación profunda y él era como un padre para mí: yo le hacía una pregunta y él respondía. Si tenía un problema, sólo tenía que pedir ayuda. Entraba en meditación en la noche y recibía una hermosa respuesta. Todo iba maravillosamente bien, me sentía muy feliz.

Pero luego algo extraño sucedió. En un principio, ni me di cuenta de lo que estaba pasando, esa era la parte extraordinaria: que ni siquiera lo noté. Pasó a ser cada vez menos él y cada vez más tan sólo un simple saber. En consecuencia, había cada vez menos dualidad. Por algún milagro increíble, mi mente, ahora acostumbrada a esa conexión con el Gurú, lo aceptó como parte de la enseñanza y no como un conocimiento proveniente de mi mente. De modo que no podía enorgullecerme. Fue maravilloso que al principio no supiera cómo sucedía. Era tan natural, tan parte de mí. Simplemente estaba allí.

Ha continuado así por varios años. No hay Gurú, no hay yo. Simplemente sé. La mente reconoce que la ayuda no llega de la mente. Sé que es el Gurú e interiormente me inclino ante él, pero verdaderamente no hay Gurú. No hay nada. ¡Los estados de unidad con el Amado son increíbles! Uno fluye sin nunca disminuir. ¿La relación con el Maestro? No sé. No hay Maestro y todo es el Maestro.

En esta escuela de yoga en particular, muy poco se enseña al nivel de la mente. Él nos dijo: "Si te enseño, es como el conocimiento de un libro, tal vez lo olvides. Te doy experiencias." Nuestra meditación es para ir más allá de la mente. La mente se va, se lanza dentro de la Mente Universal, y no está allí, se ha ido a su hogar. Cada practicante sabe que él o ella no tienen una mente [propia]. A uno sólo se le permite mantener una pizca de la Mente Universal en el aura personal, para poder encarnarse. Eso es todo.

Todos aquellos que siguen esta vida particular se encuentran en la noche, en sueños. Rumi decía: "El prisionero no está en su celda; el rey no está en su palacio. El alma es libre por la noche." Nosotros vamos junto al Gurú. Después de muchos años, el practicante lo sabrá. De pronto, uno recordará algo de lo que sucedió en la noche. Creo que esta es la única línea de yoga donde esto se hace deliberadamente. El Gurú está con nosotros en la noche y él unirá nuestras almas con la suya.



TLM: Obviamente, en las tradiciones esotéricas como la suya, la relación entre el Gurú y el discípulo depende de que el Gurú dé de su propia esencia a su discípulo. El maestro Da Free John habla de Transmisión Espiritual. ¿Qué lugar tiene esto en su linaje?

TWEEDIE: Se lo llama "Tawadje". Es una transmisión directa. Nosotros trabajamos de corazón a corazón y de mente a mente. Es una impresión directa. El conocimiento es infundido, o más bien reflejado en el corazón del discípulo. Todo en el universo funciona por reflejo. Mi corazón ahora, en este momento, se refleja en tu corazón. Tu corazón se refleja en el mío. Cada conferenciante sabe que es la audiencia la que "saca" la conferencia de dentro de uno. Entonces yo me reflejo en la audiencia y la audiencia se refleja en mí. De acuerdo a como esto se, yo soy o un conferenciante bueno o uno malo. Es absolutamente mágico cómo funciona.

Bhai Sahib una vez me envió a Londres y me ordenó que hablase sobre sufismo. Yo no sabía nada sobre sufismo. Más tarde descubrí que todo lo que decía era sufismo. Él me había prohibido leer sobre sufismo, pero también me había indicado trabajar en la Sociedad Teosófica, donde tenía que evaluar libros sobre sufismo. Como era mi responsabilidad ante la Sociedad Teosófica, continué leyendo los libros. De modo que comencé a leer metafísica sufí. Ante mi sorpresa, descubrí que él era absolutamente, completamente tradicional. Cada palabra que dijo entraba completamente en la tradición sufí; no se salió ni un poquito. Era increíble. Y todo lo que yo decía, ya sea que hablase sobre San Pablo o el Padre Nuestro o sobre un libro, era siempre sufismo.

Las tradiciones hablan del conocimiento que no se aprende sino que se refleja en la mente tranquila de un yogui. Cuando descubrí esto, pensé: "Bueno, no creo que mi mente sea particularmente tranquila." Pero después de cinco años y medio, supongo que estaba lo suficientemente tranquila como para que él fuese capaz de trasmitir algo a través de mí.



TLM: El poner a prueba es parte de todas las prácticas tradicionales. El Gurú siempre prueba al discípulo. En su libro, usted describió muy diferentes testeos y períodos de pruebas. ¿Cuál es la actitud correcta del estudiante en esos momentos de duda y ansiedad y otros llamados estados negativos de la mente?

TWEEDIE: Bhai Sahib usaba una expresión: "Estate como un gato frente a un nido de ratones: infinitamente atento e infinitamente relajado." Pero es algo tan difícil que nunca logré hacerlo. Las pruebas y problemas más terribles que encaré atañían a [la energía] kundalini. Se relacionaban con ser capaz de controlar ciertas experiencias sexuales, las cuales no tenían nada que ver con el Gurú; eran experiencias de sexo sin ningún sujeto. La [energía] kundalini era puro poder, energía, disgusto, terror absoluto. Esta energía es difícil de soportar por el ser humano.

La relación con Dios es una experiencia intensa, espiritualmente sexual. Sin embargo, la energía sexual no se usa para el orgasmo sino para el éxtasis espiritual, que es muy similar al orgasmo. El foco se halla en el chakra de la garganta. Las pinturas de todos los santos en éxtasis muestran sus cabezas tiradas para atrás.



TLM: A veces hasta la expresión facial se parece a la felicidad sexual.

TWEEDIE: Uno no sabe cuanto durará. En las mañanas cuando me despierto, siempre me sorprendo de que aún esté viva, el cuerpo está tieso y completamente arqueado hacia atrás.



TLM: Durante el proceso espiritual, se revuelven, se agitan todas las emociones. Usted acaba de mencionar la experiencia del deseo sexual. En su libro usted también relató un incidente en el que aplastó un ratón en un ataque de ira. ¿Cómo explicaba esto su Gurú?

TWEEDIE:
Esta ira repentina es uno de los síntomas de kundalini. En ese instante me di cuenta con espanto que podría haber matado un ser humano, pero cuando le conté a Bhai Sahib lo sucedido, él comentó con mucha calma: "Oh sí, esas cosas pasan." Cuando la energía kundalini despierta, uno puede tener terribles momentos de rabia irracional. Por supuesto que uno no se queda allí; más adelante, los síntomas cambian.



TLM: ¿Entonces la persona trabaja con los chakras superiores?

TWEEDIE: Así es.



TLM: Su Gurú a menudo la llevaba deliberadamente a estados de suma desesperación. De hecho, ese parece haber sido el "método" que usó con usted: la hacía sentar afuera bajo la lluvia y cosas así. Usted obviamente no usa el mismo método con sus estudiantes. ¿Por qué?

TWEEDIE: Yo no soy el Gurú; soy su devota, y espero mantenerme así por el resto de mi vida. La relación con el Gurú es de respeto absoluto. Pero a pesar de que no soy el Maestro, hay gente en el mundo que no puede hablar conmigo, que me tienen temor.



TLM: Cuando la gente llega a usted, ¿entran en una relación directa con el Gurú por su intermedio?

TWEEDIE: Sí, él está con nosotros; la energía está aquí. Tenemos acceso directo a él, cualquiera puede pedir ayuda. Nosotros no le rezamos a nuestro Gurú; le hablamos a él en nuestros corazones. Uno le reza sólo a Dios, pero al Maestro se le habla en el corazón.



TLM: Usted hace una distinción en su lenguaje entre discípulos y devotos.

TWEEDIE: Sí. Citando sus palabras: "Los discípulos buscan conocimiento, los devotos vienen por amor al Gurú." Verdaderamente uno debiera ser un devoto, no un discípulo. Uno debiera venir no porque quiere algo, sino porque uno quiere dar su amor.



TLM: Y sin embargo, en realidad es la Gracia la que da el amor al corazón del devoto.

TWEEDIE: Sí, se recibe por Gracia [divina]. Rabia, la gran mujer sufí, lo decía bellamente: un hombre una vez se acercó a ella y le preguntó: "Si me arrepiento de todos mis pecados y me vuelvo a Dios, ¿se volverá Dios hacia mí?". "Oh no," ella respondió, "Él primero debe volverse a ti. De lo contrario tú nunca podrías volverte hacia Él."


CITAS AGREGADAS del ARTÍCULO


"Me di cuenta de que 'veía cosas'."

Una de las mayores dificultades del sendero espiritual es la fascinación obsesiva por  los poderes psíquicos y con los fenómenos místicos. A pesar de ello, aún los más refinados practicantes caen presos del atractivo de tales muestras extraordinarias del desarrollo psíquico debido a que previamente a  alcanzar la iluminación, el ego siempre busca modos de fortificar su posición. Consecuentemente, las tradiciones recomiendan que uno no se aficione a estos campos, excepto cuando uno se encuentre bajo la guía de un Maestro Espiritual Iluminado.

El siguiente relato de una parte del diario espiritual no publicado* de Irina Tweedie, documenta su rescate de este estado de  embelesamiento místico.

(*Desde que esta entrevista fuera realizada, el diario completo de Irina Tweedie ha sido publicado en inglés por el Golden Sufi Center: Daughter of Fire: A Diary of a Spiritual Training with a Sufi Master)

Él siempre apuntaba hacia la Verdad. Nos ayudaba a todos de todas formas posibles. Por ejemplo, debe haber sido alrededor de enero del 62 cuando gradualmente me di cuenta que estaba " viendo cosas". El mundo parecía transformado, lleno de luz. Los árboles, las plantas, todos los objetos tenían una luz alrededor, una luz vívida, a veces estática, a veces dinámica y llena de vida como en los árboles, plantas, animales, pero especialmente en las personas.

Y los colores eran de una pureza, de un dinamismo, luminosos, como los colores prismáticos y al mismo tiempo infinitamente delicados, cambiando, fluyendo uno en el otro, increíblemente hermosos. Vi una cosa naranja con forma ovoide—su tamaño debe haber sido de unos 2 pies (+- 60 cm.)—saltando a la velocidad de un relámpago bajo los árboles, alrededor de todo el jardín de Guruji. Debe haber sido un espíritu de la naturaleza. No sé. Vi seres muy bellos en el aire: algunos tenían formas de dragones, algunos tenían una vaga semblanza de forma humana, pero todos eran de hermosos colores, brillantes, hechos de luz. Pero por otro lado, podía ver también figuras negras, horribles, ocultas, al acecho en los rincones oscuros o en lugares sucios. Estos a veces estaban agarrados a seres humanos o los seguían.

El mundo se volvió un lugar muy interesante donde vivir. Empecé a leer los pensamientos de la gente: "estos vienen porque su hijo está enfermo, este otro porque tiene un juicio y quiere ayuda y consejos, aquel hombre de la derecha está enfermo y tiene esperanza de que Gururji lo sanará," y así todo… Por supuesto estaba deleitada. Bhai Sahib no me prestaba atención, hablaba con los demás, y yo me sentaba allí, maravillada y feliz, observando todo a mí alrededor.

Entonces un día, cuando él se giró hacia mí y dijo algo, tuve la oportunidad y le conté cuán contenta me sentía de que en un tiempo tan breve con él, estuviese progresando tan rápido. "¿Oh?", dijo levantando las cejas, "¿Y cómo es eso?"

Le describí en detalle lo que había visto y cómo sabía la razón por la cual cada persona llegaba a él. Él escuchó, su expresión tenía un dejo de ironía. Después me dio una mirada de reojo y se volvió a hablar con los demás.

No me percaté de nada en ese momento. Siempre sucedían en su presencia muchas cosas interesantes. La gente entraba y salía. De modo que no me di cuenta muy rápido de que no veía nada más excepto las cosas de este mundo físico. Cuando volví a casa, esperaba ver algo como antes y miré con atención, pero fue en vano. Pensé que estaba cansada, que esa era la razón. Estaría todo bien al día siguiente.

Pero cuando desperté la mañana siguiente, esperando ver todo bañado  en esos hermosos colores, me sentí muy decepcionada. El mundo era gris y ordinario, carecía de esa cualidad de maravilla y belleza.

Esperé. Nada en el jardín, nada en la casa. Mi desilusión era terrible.

Después de tres días de espera inútil, cuando él miró al pasar en mi dirección, le dije: "¡Usted me lo sacó!".

"¡Por supuesto!", me contestó rápidamente. "¡Tan sólo mírate un poco! ¡Estás inflada como un globo! ¿Tú buscas la Verdad Absoluta o buscas ilusiones? ¿Cómo se va a ir el ego si continúas así?"


El corazón es el centro psíquico del ser de uno,  y el verdadero signo del despertar psíquico es la conversión del corazón al amor. Sin esta  transformación, todos los poderes psíquicos y habilidades enceguecen al ego llevándolo tan sólo a una forma glamorosa de limitación, sufrimiento y falta de amor. Este punto queda gráficamente marcado en la siguiente historia que le contara a Irina Tweedie su Gurú.

Mi abuelo y el Gurú de mi reverendo Gurú se enteraron de que un gran Santo había venido a vivir al pueblo vecino. Ellos fueron hasta él con la intención de quedarse allí por diez días. Después de cuatro días, el Santo les preguntó por qué habían venido y qué deseaban de él.  "Hemos escuchado de que eres el Gran Hombre de nuestros tiempos", ellos contestaron, "y no tenemos un guía. Nos gustaría pedirle una sesión  y quedarnos aquí con usted".

Después de quince o veinte minutos el Santo dijo : "Si dirijo mi atención hacia ustedes, no podrán soportarlo. Mi mirada es tan poderosa que si miro una piedra, la parto en dos."

Ellos salieron y fueron a buscar una piedra, la más grande que pudieron transportar, y trajeron una tan pesada que ellos tan sólo podían cargarla con dificultad. La colocaron delante del Santo. Él miró la piedra y con una ojeada la partió en dos. El abuelo hizo una gran reverencia.

 "Señor", le dijo, "hemos encontrado un malabarista y un mago, disfrazado de Santo".

"¿Por qué me hablas de ese modo?", dijo el Santo, obviamente disgustado. "La gente dice que soy un Gran Hombre."

"Con seguridad usted es un gran hombre. Se necesita un gran poder para hacer tales obras. Pero con todo su poder usted no puede abrir un corazón. Nosotros somos gente sencilla, pero podemos hacer girar el corazón de un ser humano, de modo que ese ser humano continúe y por siempre, donde nadie pueda siquiera imaginarlo." Y partieron.


Irina Tweedie no pasó mucho tiempo con su Gurú, sólo unos breves cinco años, de los cuales dos años y medio los pasó en Londres mientras que él permanecía en la India. Antes de volver a Inglaterra, después de la muerte de su Gurú, ella se retiró por un tiempo al Himalaya. El siguiente extracto de una parte del diario espiritual no publicado de Irina Tweedie* describe el período inmediatamente después del fallecimiento de su Gurú. Allí en el Himalaya, ella comenzó a apreciar lo que había recibido de su Gurú, y a medida que el  amor por su Gurú se profundizaba por el anhelo, ella comenzó a darse cuenta de  la naturaleza continua de la relación gurú-discípulo , la cual no se rompe ni aun con la muerte.

 (*Desde que esta entrevista fuera realizada, el diario completo de Irina Tweedie ha sido publicado en inglés por el Golden Sufi Center: Daughter of Fire: A Diary of a Spiritual Training with a Sufi Master)

4 de agosto, 1966

Cuando desperté esta mañana, había una gran dulzura en mi corazón. Tan pronto como abrí mis ojos empecé mi jap y esta dulzura aún está conmigo…

Me despedí de su familia. De ahora en adelante habrá grandes cambios para mí: una vida de fuego en el mundo. Pero primero habrá el silencio de las montañas.


10 de agosto

En este momento tengo una actividad cardiaca intensa. Todos los días de rato en rato el corazón late y late fuerte, y cada vez que sucede esto, yo le envío un saludo mental a Guruji. Hago mi jap prácticamente todo el tiempo. Guruji…estoy tan sola…El anhelo, Guruji; anhelo por ti…


11 de agosto

Me vino a la mente el significado de una frase que él me dijo no hace tanto.

 "Llegará el tiempo en que el amor y la fe se vuelvan una y la misma cosa." De pronto se me hizo evidente que cuando el Maestro no está más, el amor y la fe son una. Muchas cosas se me han aclarado poco a poco.

"Cuando no esté más, comprenderás muchas cosas. Ahora, no puedes entender. Te resulta imposible."


14 de agosto

Está lloviendo. Eso es todo. El corazón está tan lleno, el anhelo, infinito.


18 de agosto

Me di cuenta que cuando hago el jap intensamente, comienza la actividad cardiaca. Y cuando Le imploro, se vuelve insoportable.


20 de agosto

De pronto me di cuenta de que a pesar de que sólo pasaron cuatro semanas desde su muerte, todo me parece muy lejano. Incluso su muerte ya está lejos. Todo lo que pasé comienza a perder importancia; la punzada se está yendo. Después de todo la mayoría de los problemas y sufrimientos fueron hechos físicos solamente. Era la preparación para el futuro. El futuro podría ser ahora…Ahora la Realidad, el efecto de todo esto comenzará a surgir. El anhelo me llevará hasta Ello (Dios), el incesante jap…Lo que él hizo fue liberar el camino.  Había tiempo tan sólo para eso. Esta era la única cosa importante, por falta de tiempo. El resto vendrá ahora, lo siento [dentro de mí]. Hay signos: la tremenda vibración en el corazón es una indicación de algo. Sus palabras me vuelven a la mente:

"Tú sabrás lo que son las vibraciones cuando alcances la realización del Ser. Es difícil de soportar." Su muerte está lejos y de algún modo casi ni importa. Él vive, está en mi corazón; mi fe me está llevando a él. Ahora, la fe y el amor son una misma cosa.

Antes de dormirme y por la noche, el anhelo era tremendo. Las vibraciones eran tan fuertes que parecía que me iba a asfixiar. El corazón está loco, yendo, corriendo, salteando pulsos, parando…volviendo a correr…como las olas en el océano, aparecen y desaparecen, vienen y van, todo el tiempo. La realidad es el jap—el Anhelo, la fe.


25 de agosto

Hace cinco semanas que te fuiste [y] estás más dinámicamente vivo que nunca. Sólo por momentos hay gran separación, no puedo alcanzarte en absoluto. Esa fue la última advertencia cuando me dijiste indirectamente:

"Cuando te ponga en el barro, tú tratarás de salir. Cuanto más grande sea la limitación, más grande será la perfección. Si quieres suicidarte, muéstrame cómo has de hacerlo. Si Él no lo desea, ¿cómo podrás hacerlo?" Y el concluyó diciendo que había pasado por ese estado no tan sólo una vez sino que bastante a menudo. Parece que todas esas indirectas se referían al estado en que estoy actualmente. Cuando desperté esta mañana había temor—no sé por qué—, tan sólo un miedo primitivo a despertar. Te lo dedico a ti, pensé, y seré libre, e inmediatamente lo fui. El temor se desvaneció cuando empecé a hacer
jap. Todo se lo dedico a Él: mi dolor de separación, mi resentimiento, mi anhelo, mi amor…Todo.

Mi corazón estaba derritiéndose de ternura por Él, por Su bella Creación. A cada instante mi corazón es para Ti—todo lo que pienso, todo lo que siento. Disfruta a través mío, estoy aquí por Ti, volviendo a Ti, sin desear nada excepto a Ti, dispuesta a hacer únicamente Tu Voluntad. ¡Toma mi corazón! ¡Está lleno de ternura para Ti hasta el borde!

8 de setiembre

Amanecí esta mañana con Su Nombre en mis labios. Cuán imperfecta soy, aún tengo interrupciones; olvido repetir Su Nombre continuamente a lo largo de todo el día. Después, cuando me acuerdo, hago una reverencia y Le pido disculpas. Cuán tierno es este sentimiento de amor por Él, el sentimiento más amoroso, el más suave.

¡Hay tal profunda felicidad interior al repetir Su Nombre con cada respiración! Se transformará en parte de mi ser, lo sé.
"Primero tu haces el mantra y luego el mantra te hace a ti," y "llegará el día en que hasta dejarás atrás el amor y sólo Uno quedará, y luego hasta eso se irá, nada quedará…"


9 de setiembre

Al hacer el jap incesantemente, uno está en meditación todo el día. Cada repetición deja una dulzura en el corazón, como algo infinitamente amado, y se vuelve más amado, más preciado, todo el tiempo.

No existe nada más que la Nada, la nada en triple sentido: nada porque el ego debe partir y uno ha de volverse nada; nada porque los estados elevados de conciencia representan una nada para la mente porque ella no puede llegar hasta allí, estos estados de conciencia sobrepasan completamente su alcance de percepción. Completa comprensión en el nivel mental no es posible, de modo que uno encara la nada. Y en el último y más sublime sentido, es unirse en el luminoso Océano del Infinito.

A medida que la conciencia se expande y la comprensión se profundiza, veo esto más claramente. Uno comienza a verLo en todo y todas las cosas. No hay nada excepto Él. Uno está rodeado de  Él en todo lugar y comienza a entregarse a la Vida, a la gente, a las cosas, como siendo Él y únicamente Él.


10 de setiembre

Guruji querido, te has ido…ya no estás más en este mundo físico. Pero estás en mi corazón y en los estados de Nadidad; por la noche en meditación profunda, tú estás conmigo. Pero ahora eres tan diferente que ni me atrevo a llamarte "Guruji". Eres tan sólo una Gran Fuerza, un remolino que absorbe todo mi ser, sin dejar nada atrás excepto una cáscara vacía.

Antes de ayer se cumplieron siete semanas. Aún hay cierto resentimiento de rato en rato. Te has ido mi querido, y me dejaste así, sola. Todo lo que puedo hacer es rezarle a Dios. Tal vez este es el propósito de ello, no lo sé. ¡Me siento tan confundida a veces!  Y el corazón llora y llora…Tal vez esta era tu intención. Tal vez es exactamente lo que debo hacer.


11 de setiembre

Nostros confiamos en Dios y pronunciamos Su Nombre. Ese es el modo de progresar. ¿No nos decía Guruji: "En nuestra línea, confiamos en Dios únicamente. Nos entregamos a Él y este es nuestro sadhana"?

Pero el progreso es gradual, los estados de conciencia cambian imperceptiblemente. Lo puedo observar claramente.


18 de setiembre

Ayer a las 3 de la tarde comenzaron tremendas vibraciones en el corazón. Tenía la sensación de sofoco. El corazón corría. Tengo tantas vibraciones últimamente, tantas y tan fuertes…pero esta vez es realmente malo. Estaba orando, no hay nada más que hacer.

Esta mañana estoy sola, él está lejos. Es muy difícil hacer jap y me siento asqueada de mi misma. Se lo dije a P.

"Bueno, " respondió, "¿por qué estás asqueada? Es bueno estar asqueado con uno mismo, ayuda a la humildad, pero realmente no hay nada por lo que sentirse asqueado. Dios te está poniendo a prueba. Todo es Su Voluntad. Lo que pasa dentro y fuera de nosotros es Su Voluntad. Entonces, ¿por que asquearse?"
                                                                                                                                          
Tenía razón, por supuesto. Y me lo saqué de la cabeza.


19 de setiembre

Todo está bien. Él está cerca. El jap es fácil. Lo repito todo el día.


14 de octubre

¡Qué consuelo para todos los problemas y decepciones en la vida es repetir Su Nombre, orar Le! El corazón se llena inmediatamente de dulzura, es como si mi corazón estuviese llevando una dulce carga, como si estuviese muy abierto, lleno de un amor vulnerable. Es como un continuo llamado, como una única nota sonando sin cesar, una señal trasmitida continuamente. El llamado del Anhelo. De pronto me acordé de su dicho:

"Lleva tiempo fecundar un alma con Dios." ¡Embarazada de Dios! Eso es lo que él hizo todo el tiempo—nada más que eso. Confusa, perpleja, en la oscuridad, no lo percibí. De algún modo estaba esperando que él me "daría" a Dios. Quién sabe como pensé que sería eso, como una súbita realización, supongo. Pero nada que ver con eso. Después de purificar mi corazón, él plantó una semilla. Cuán apta es la expresión "fecundada" porque Él tiene que nacer en nuestro corazón. Nacer, nacer dentro de mí…Es solo una cuestión de tiempo.

"Y llegará el día en que uno desee que las veinticuatro horas del día fuesen veinticinco, para amar a alguien una hora más." ¡Cuánto brillaban sus ojos cuando dijo esto!