The Golden Sufi Center

Una Entrevista con Llewellyn Vaughan-Lee
del catálogo de Sounds True - verano 1998


ST: Por muchos años tú has vivido como sufí y has escrito un número de libros sobre sufismo. Sé que, técnicamente, sufismo es la rama mística del Islam, sin embargo tú lo describes como un sendero de amor universal. ¿Qué significa para ti ser un sufí?

LVL: Esta es una pregunta difícil—originalmente los sufíes eran conocidos como “caminantes” o “viajeros del sendero místico”. Más tarde, estos místicos, o amantes de Dios, como también se los llamaba, vinieron a conocerse con el nombre de sufíes. Los sufíes siguen un camino místico en el cual la relación con Dios es aquella de amante y Amado. Dicho simplemente, los sufíes son amantes espirituales, amantes de Dios.

 

ST: Mucha gente piensa en los derviches danzantes de Rumi cuando uno menciona el sufismo. Pero esta es una tradición muy antigua con varias ramas.

LVL: Es verdad. Yo pertenezco a una orden conocida como los “sufíes silenciosos”, la cual se llama así en honor al sufí del siglo XIV, Baha ad-din Naqshband. Él enseñó que Dios es silencioso y que se puede llegar a Él más fácilmente callado. Se nos llama los sufíes silenciosos porque nuestras prácticas espirituales se realizan en silencio. Practicamos la meditación silenciosa del corazón, y un dhikr silencioso que consiste en la repetición del nombre de Dios. Nuestro sendero espiritual también incorpora psicología, y desde siempre hemos estudiado los sueños, de hecho nuestro fundador era un renombrado interpretador de sueños. Además, nosotros no nos vestimos diferentes del resto de la gente — nos mezclamos con el mundo y /contribuimos a la sociedad en que vivimos. Nadie sabe, mirando desde afuera, si eres un sufí silencioso o no. Observamos muy pocas formas externas. Más bien, focalizamos nuestra atención en lo que sucede dentro del ser humano, en el corazón del caminante espiritual.


ST: ¿Cuáles son las prácticas devocionales específicas de los sufíes silenciosos?

LVL: Ya mencioné nuestras dos prácticas. Una es el dhikr silencioso, que es la repetición del nombre de Dios, “Allah o Alá”. Cuando practicamos el dhikr no sólo estamos repitiendo una palabra. Estamos buscando recordar a Dios en cada respiración. El místico Kabir decía, “el aliento que no repite el nombre de Dios es una respiración perdida”. Nuestra otra práctica es la meditación silenciosa del corazón. En esta meditación usamos la energía del amor para frenar el flujo de la mente. Nos sumergimos en el sentimiento de amor en el corazón, hasta que la mente y sus pensamientos se disuelven, se ahogan, en el amor. El primer estadio de esta meditación se llama dhyana, un estado de inconsciencia que podría parecer como de dormir, en el que la mente individual se fusiona con la mente universal. Más tarde, uno despierta en un plano diferente de conciencia: estos son los estados del samadhi. Por supuesto que este en un proceso gradual que toma muchos años. Pero el primer paso es suspender el proceso de pensamiento.


ST: Mencionaste que la senda de los sufíes silenciosos es una vía muy psicológica. Y en la serie de audio-casetes has dado una charla interesante sobre “El propósito de los problemas”. Desde el punto de vista del sufismo, ¿cuál es la finalidad de que tengamos problemas?

LVL: El sufí dice que estamos aquí en el mundo para aprender algo. Atraemos los problemas hacia nosotros para aprender algo de ellos. Una diferencia si quieres, entre el individuo que está en un sendero espiritual y la persona que no lo está, es la voluntad, al encontrarse con el problema, de preguntarse: ¿Por qué atraje esta situación? ¿Qué está tratando de enseñarme? La mayoría de los seres humanos solamente aprenden a través del sufrimiento. Cuando uno está pasando una temporada muy buena, te diviertes. Pero cuando sufres, te relacionas con la vida de una forma distinta, más profunda e intensa. Esta puede ser una buena oportunidad para ir por debajo de la superficie de la vida y aprender realmente algo sobre uno mismo. Cuando estás sufriendo y buscas descubrir el propósito de tus problemas, dejas de ser una víctima de la desgracia. Te das cuenta que estás aquí para aprender. Y mientras mucha gente ve sus vidas en término de logros y fracasos, el místico, el viajero espiritual sabe que hay cuestiones mucho más profundas que están en juego que lo que está en la superficie. Y a menudo el fracaso puede enseñarnos más sobre nosotros mismos que nuestros logros.


ST: Central en la práctica del sufismo es el concepto de “el anhelo del corazón”. Por favor, cuéntanos sobre el rol que juega el anhelo en la vida espiritual del sufí.

LVL: El gran poeta sufí Rumi dijo: “Le lloraré, y Le lloraré y Le lloraré hasta que la leche de Su bondad hierva”. Él está expresando lo que es más valioso para un sufí: el anhelo por Dios. El sufí sabe que el anhelo nos brinda el camino más directo hacia nuestro Amado, hacia Dios. Profundamente en el corazón, se encuentra el dolor primordial del anhelo, el llanto del alma separada de su fuente. Es un dolor que llega como una memoria de cuando estábamos junto a Dios, lo que el sufí llama “la dulzura que existía antes de la miel o la abeja”. En algunos momentos especiales en nuestra vida recibimos una muestra de esta unión, un sorbo de recuerdo divino. Es tan increíblemente dulce e intoxicante que despierta el conocimiento hasta entonces latente en el alma de estar junto a Dios. Entonces, la pasión del corazón comienza a abrasar como un dolor en el corazón, y despierta el anhelo. En todo romance, tú ansías aquel a quien amas. Esperas que suene el teléfono, que llegue una carta. Esperas que tu amante vuelva al hogar. En el romance con Dios es lo mismo, pero amplificado. Tú anhelas y esperas. Esperas por el instante en que el Amado sorpresivamente llegue a tu corazón, el momento cuando sientas la caricia gentil de tu Amado.


ST: ¿Crees que toda la gente tiene este anhelo por Dios?

LVL: Déjame comenzar diciendo que yo creo que este anhelo es el dolor más profundo, más recóndito e insondable que existe en un ser humano, porque es el dolor de la separación del alma de Dios. Y a pesar que ellos no lo sepan, aquellos que buscan la intimidad con otros están reaccionando ante este anhelo. Creen que otro ser humano los podrá satisfacer, responder a su necesidad. ¿Pero cuántos de nosotros se han sentido totalmente satisfechos por otra persona? Tal vez por un tiempo, pero no para siempre. Nosotros queremos algo más satisfactorio, más íntimo. Queremos a Dios. Y esto les pasa a todos. Pero no todos se animan a lanzarse a este abismo de dolor, el anhelo, que puede llevarte ahí.

 

ST: Muchas tradiciones espirituales ponen el énfasis no tanto en el dolor de lo que falta, sino en lograr una sensación de totalidad, de integración. Bajo esta luz, ¿cómo puedes explicar el énfasis del sufismo en abrirse al dolor del anhelo?

LVL: Nuevamente vuelvo al aspecto central del sufismo, el cual trata del romance con Dios, en el que uno quiere estar con su Amado, uno desea unirse con Dios. Es tan simple, tan primario…Este es un sendero para aquellos que no están buscando únicamente la totalidad o la integración, es para aquellos que no tratan de escapar del sufrimiento y del dolor. Esta es una senda para gente que está interesada solamente en el romance con su Amado divino. Y cuando el amor te abre y te lleva hacia las profundidades de tu propio corazón, puede llegar a ser muy doloroso.

 

ST: Por favor explícanos el concepto sufí de “faná” o disolución del ego.

LVL: Faná es uno de los fundamentos del sendero sufí, y está en el dicho atribuido al profeta Mohammad, Mahoma, “morir antes de que llegue la muerte”. Mira, la mayoría de la gente espera hasta que se mueran físicamente para volver a Dios. Pero los sufíes, llevados por la nostalgia de volver al hogar, quieren experimentar el volver a Dios en forma consciente, en esta vida. Y para ello, tú tienes que ir más allá de tu ego. Y ese es el significado de morir antes que nos llegue la muerte. Faná trata de la muerte del ego. Un gran sufí dijo: “Entre Tú y yo hay un ‘yo’. ¡Oh Dios, por misericordia, saca este ‘yo’ de entre nosotros dos!”. Lo que debe sucumbir es el “yo” que nos separa de Dios. Es una parte difícil y dolorosa del camino, porque requiere que nos entreguemos totalmente al amor. Faná es un proceso largo y lento—toma tiempo que el ego se rinda, se salga a un costado, se disuelva.

 

ST: ¿Cómo se relaciona el título de tu serie de aprendizaje por audio-casetes, “Love is a Fire and I am Wood” (El amor es el fuego y yo soy la madera) con el proceso de faná?

LVL: El sufí dice: “Dos no pueden vivir en un solo corazón. O se va el ego o se va el Amado”. Y si el Bienamado ha de vivir en tu corazón, has de ser escaldado. Necesitas ser la madera que se consume en el fuego del amor divino. A través de la meditación, la plegaria y la aspiración, el sufí se entrega al fuego del amor divino, sabiendo que uno de los modos más rápidos de alcanzar al Bienamado es mediante el fuego del amor. Este no es únicamente un fuego metafísico. Puedes sentirlo dentro de ti—tu anhelo por Dios se transforma en un fuego penoso dentro de tu corazón. Y finalmente, sólo el amor a Dios quedará. Entonces, comprenderás uno de los más grandes secretos del camino místico, que el ansia despierta dentro de tu corazón es de hecho el anhelo de Dios por ti. Rumi resumió su vida en pocas palabras, “y el resultado no es más que estas tres palabras: “ardí, ardí y ardí”.


ST: Has hablado sobre el dolor asociado con esta gran ansia en el sufismo. Pareciera paradójico que el caminante espiritual debiera dar la bienvenida al dolor, a este sentimiento de anhelo.

LVL: Uno de los grandes sufíes, Ibn ‘Arabi, oraba esta plegaria: “Oh Señor, aliméntame no con amor sino con el deseo de amor”. Mientras que otro sufí rezaba: “Dame el dolor del amor, el dolor del amor, no la felicidad del amor, el dolor del amor, y yo te pagaré cualquier precio que me pidas”. El sufí sabe que el padecimiento por amor es lo que nos llevará de vuelta a nuestro hogar. El sufrimiento que causa este amor sobrepasa la mente; puede prescindir de muchos problemas psicológicos. El anhelo puro de Dios es impreso por Él en el corazón del ser humano. Y a causa de este penar, el fuego dentro del corazón se enciende, y es tan preciado que tú ruegas que se encienda aún más fuerte.

 

P: ¿Cómo te lleva este anhelo de vuelta a Dios? ¿Cómo te lleva a la unión con Dios?

LVL: Rumi dice: “No busques agua, permanece sediento”. Tu sed atrae a Dios porque tu anhelo por Dios es Su anhelo por ti. Es el camino más directo de volver a Dios porque es la atracción magnética del alma a su Fuente. Como a la polilla le atraen las llamas, nosotros somos atraídos a Dios por el fuego del anhelo. Cuanto más brillante el fuego, más fuerte el ansia. Y esto nos purifica. Te va calcinando hasta que no queda más nada en tu corazón que Dios.



Entrevista publicada con el amable permiso de SOUNDS TRUE. Si desea un catálogo gratuito de SOUNDS TRUE con más de 300 audios y video casetes transformativos, por favor contacte con/a Sounds True en el teléfono 1-800-333-9185, o visite su página de Internet http://www.SoundsTrue.com