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El Entrenamiento Espiritual Sufí es un Proceso de Individuación que conduce al Infinito


Este escrito se presentó en la VIII Conferencia Internacional de la Asociación Transpersonal Internacional en Davos, Suiza, el 1ro de Setiembre de 1983.


C.G. Jung repetidamente enfatizó en sus escritos que el proceso de individuación es puramente psicológico y no espiritual. De modo que el título de mi charla, "El entrenamiento espiritual sufí es un proceso de individuación que conduce al Infinito" podría parecer engañoso. Sin embargo, hay tanta similitud entre ambos procesos que se pueden delinear paralelos importantes.

Como bien sabemos todos, el objetivo final de la individuación es el de integrar a un ser humano, de hacerlo completo por así decirlo, de tal forma que todos los aspectos concientes e inconscientes de su psique puedan trabajar armónicamente y le permitan volverse un miembro útil de la sociedad en que vive. El objetivo final del entrenamiento sufí es vivir una vida guiada, guiada desde dentro de uno mismo por aquello que es Infinito, es ser capaz de captar la Indirecta, Pista o Consejo Divino y de actuar en consecuencia.

Desde el momento en que mi Maestro me aceptó como su estudiante, se me hizo cada vez más claro que el entrenamiento espiritual era una continuación del proceso de integración junguiano, pero en una octava más elevada, si me permiten expresarlo de este modo. Especialmente cuando los sucesos empezaron a cobrar impulso, me fascinó descubrir que el entrenamiento ideado por la tradición Yoga hace miles de años fuese absolutamente idéntico a ciertos criterios psicológicos modernos de hoy día.

Jolande Jacobi en su libro The Way of Individuation cita las siguientes palabras de Jung:


Para el hombre actual, el único camino posible hacia una auténtica fe en Dios es la experiencia de la Deidad en forma de encuentro o 'unión mística'. El proceso de individuación puede 'preparar' a un ser humano para tal experiencia, puede 'abrirlo' a la influencia de un mundo o plano que existe más allá de su conciencia racional y darle una idea de cómo opera. Uno podría decir que en el curso del proceso de individuación, el ser humano llega a la entrada de la casa de Dios.


El Maestro lleva el estudiante más adelante en el camino. Eso es todo.

No es mi intención aburrirlos con la descripción de cómo se lleva esto a cabo; todo lo que trataré de hacer es demostrarles que el Maestro o guía espiritual tiende a utilizar los mismos métodos que un psicoanalista — o mejor dicho, el Maestro invariablemente utilizará sus poderes yóguicos para ayudar paso a paso al estudiante en la empinada escalera del desarrollo espiritual.

¿Cuántos de nosotros conocemos cómo funcionan las energías? ¿Y cuántos de nosotros sabemos cómo usarlas para llevar al ser humano al punto exacto necesario a este momento en particular? Creo que muy, muy pocos.

Todo psicoanalista conoce los peligros de la inflación. Una y otra vez Jung lleva nuestra atención al peligro de "agrandarse".

La inflación no tiene nada que ver con el tipo o nivel de conocimiento, sino simple y únicamente con el hecho de que cuando se incorpora nueva información, esta puede llegar a 'prenderse' tanto de una cabeza floja, que la persona deja de ver y oír más allá de sí. La persona queda hipnotizada e instantáneamente cree que ha resuelto el misterio del universo cuando en verdad esto equivale a un gigantesco auto-engaño. (Collected Works, volumen 7, p. 243)

A menudo me pregunto cuántas Cleopatras y Napoleones hay en los hospitales psiquiátricos a raíz de que la inflación doblegó una mente débil cuando se la dejado de controlar.

El mismísimo Jung experimentó una batalla personal con la inflación. Él nos cuenta en su trabajo póstumo Memorias, sueños y reflexiones, que al despertar de un sueño en el que mató a 'Siegfried', sintió un deseo irresistible de descubrir el significado del sueño que en un principio se le escapaba. Sabía que todo su futuro dependía de que llegase a comprender correctamente su significado. Pronto entendió que tenía que abandonar completamente la actitud de Siegfried, la arrogancia y confianza de su presumida personalidad, porque Siegfried era él mismo, su ego conciente y presuntuoso y a no ser que este fuese completamente eliminado, provocaría un desastre en cualquier confrontación con el inconsciente. Sobre este mismo tema, Helen Luke comenta:


Jung podría haber "muerto" psíquicamente, cuando pensó en conquistar y moldear las fuerzas del inconsciente a su voluntad. Utilizando la metáfora de Dante, Jung se puso en gran peligro cuando se paró sobre el umbral para mirar por encima de la cabeza de Gorgon. Él podría haber terminado transformándose en roca, podría haber perdido su humanidad en la frialdad de la locura, o desesperado o caído en una inflación incontrolable. El portal de Dis (un nombre clásico para llamar al sub-mundo o bajo mundo de Hades) sólo puede sortearse sin problemas por aquellos que han alcanzado la clase de fe y humildad que hizo que el ángel le prestase ayuda a Dante. Jung comprendió [este peligro] al instante en que entendió su sueño. ("Dark wood to white rose, estudio del significado de la Divina comedia de Dante", 1975, p. 22)


En mi caso la situación fue un poco diferente porque el Maestro estaba allí [físicamente], señalando en la dirección correcta. Les doy un ejemplo:


Llegó un momento en que yo creí que estaba 'progresando' por el hecho de que estaba recibiendo bastante conocimiento. Un día, en una hermosa mañana fresca, yo estaba sentada en su jardín y mi Maestro estaba sentado en su silla grande deslizando silenciosamente las cuentas de su mala (una clase de rosario) por sus dedos. Había sólo dos o tres personas alrededor inmersas en un profundo estado de dhyana (meditación). El aire era fragante. Un pájaro cantaba en las cercanías. Pensamientos lentos, serenos se desvanecían en mi mente. Súbitamente él hizo un movimiento con su muñeca, recogió el mala en su mano y dijo:

"¿Por qué no intentas volverte más humana?"

El súbito comentario y el tono de su voz me sobresaltaron, fue como si me hubiese lanzado un pelotazo en medio de mi cara.

"¿No soy un ser humano?" tartamudeé. No podía entender a lo que se refería…miré fijamente su expresión seria, amenazante.

"Hmm," dijo. Retomó su mala y comenzó a deslizarlo rítmicamente por sus delicados dedos, cuenta por cuenta; y entonces lentamente llegaron las palabras. "Lo que eres no lo sé, pero no eres un ser humano. Únicamente cuando seas menos que el polvo debajo de mis pies, sólo entonces estarás equilibrada, sólo entonces podrás en tu propio derecho llamarte un ser humano."

Me congelé por dentro, entendí al instante. Por supuesto, pensé, inflación¡Dios misericordioso! ¿Cómo no lo vi venir? Al pensar que estaba progresando, el momento de felicidad, de grandeza, fugaces sentimientos de divinidad… ¡Qué peligroso!...la palabra "equilibrio" fue lo que me dio la pista. Por supuesto, menos que el polvo bajo de sus pies, en profunda humildad, ¿cómo podría haber inflación?

Infinita fue mi admiración por él en ese momento…


En otra ocasión cuando estaba protestando muchísimo sobre el sufrimiento excesivo que me estaba infligiendo, él dijo, "tú situación fue la peor de todas; los karmas pasados son una parte integral de la sangre, de lo hereditario; se debe quitar completamente, en su totalidad, de lo contrario ¿cómo te liberarás?"

La frase "Las memorias inconscientes se llevan en la sangre" destelló en mi mente. La había leído en el libro de Jung Memorias, sueños y reflexiones. Aquí encontramos dos frases idénticas, una de un Yogui que no tenía idea sobre psicología moderna y otra del más grande psiquiatra de nuestro tiempo.

Me gustaría decir algo sobre la sincronicidad de eventos que se hizo especialmente evidente cuando estaba con mi Maestro.

Cuando mi Maestro me ponía a prueba yo siempre sentía un inexplicable sentimiento de que había tres de nosotros, mi Maestro, yo y un tercer factor, "un Algo misterioso" que uno tal vez pudiese llamar Dios o destino, ¿o podría ser una "coincidencia significativa"? Cada vez ocurría de tal forma que todas las circunstancias se aunaban en un orden significativo perfecto, exactamente como requería la situación. Daré un ejemplo de cómo funcionaba.

Las dos últimas pruebas al final del entrenamiento son la prueba del hambre y la de aceptación de la muerte. Me gustaría mencionar la primera, la prueba del hambre, porque en este caso la sincronicidad de eventos fue realmente sorprendente.

Transferir dinero a la India por medio de un giro bancario tomaba seis semanas aproximadamente. Pero yo averigüé que si enviaba un cheque de mi banco a mi amiga en Londres, ella podía cambiarlo por dinero en efectivo y podía enviarme a la India una orden postal por la misma cantidad; y toda la transacción tomaba tres o cuatro días. Eso es lo que hacía y recibía mi pensión regularmente de este modo. Ahora, sucedió que mi amiga en Londres tenía albañiles reparando una pared en su casa y además estaba ocupada y no podía ir al correo personalmente. Entonces le pidió a una conocida que lo hiciese por ella y que me enviase la cantidad por correo aéreo registrado. La mujer sí envió el dinero por correo registrado, pero por mar, lo que toma seis semanas. Yo estaba esperando y esperando que llegase el dinero sin entender por que no venía…Me fui reduciendo hasta comer solo papas, luego la cáscara de las papas que sobraban y después de esto, a beber agua solamente. La actitud de mi Maestro me dio la clara indicación de que me estaba sometiendo a una prueba.

Pensé que la había pasado y se lo dije un par de semanas más tarde. Él tan solo se rió y cambió de tema.

Y siempre era así; las circunstancias se acomodaban por sí mismas de tal modo que no sólo las pruebas sino toda mi vida estaba regulada por ellas a un nivel mucho más obvio de lo que sucede normalmente.

En ese tiempo esto fue un gran misterio para mí; no lo podía entender. Pero ahora, más de veinte años más tarde y con el conocimiento que he adquirido, me parece que no hay nada que entender, todo es bastante natural. Las coincidencias no existen, todo es parte integral de la Totalidad, de nosotros, nuestro medioambiente, del estado de nuestra mente, ¡de todo! Sujeta a la inusual presión psicológica en que me encontraba, mi propia psique creó las condiciones necesarias en ese momento específico.

Cualquiera de nosotros que haya tenido al menos un vislumbre de la inter-conectividad que yace bajo todas las cosas del universo; o diciéndolo de otro modo, cualquiera que haya tenido una experiencia de la absoluta unidad de toda la vida, de causalidad, transición, tiempo, espacio, en una palabra, todo aquel que haya abarcado la totalidad como un glorioso acorde resonando por siempre en la eternidad, aquella persona, creo, podría tener al menos una idea de como funciona.

Los Upanishads nos dicen:


Brahma delante de ti, Brahma detrás de ti, Brahma arriba y abajo de ti, Brahma a la derecha y a la izquierda, no hay nada que no sea Brahma.


y


Está afuera y adentro de ti y no puedes ni verlo, ni tocarlo, ni olerlo, pero puedes tomar conciencia [de ello], si deseas alcanzar la realización.


El Bhagavad Gita dice algo similar:


Soy el principio, el medio y también el fin de todos los seres (10.20) No hay nada, móvil o inmóvil, que pueda existir desprovisto de mí. (10.39)


Y San Pablo dijo (estoy citándolo de memoria): "Como peces en el agua vivimos y tenemos nuestro ser en Él."

Tal vez podamos captar esto intelectualmente, pero eso no significa mucho. Sólo si para nosotros es una experiencia de vida, una expansión de nuestros horizontes, sin fronteras, sin límites, cuando nos perdemos en el infinito interminable, entonces y sólo entonces podremos entenderlo. Se dice en algún lado que es, "como la gota de rocío deslizándose en el brillante mar." Yo más bien diría, "como el mar brillante fluyendo en la gota de rocío." Y tú te sientes fluyendo como un río, fluyendo interminablemente sin nunca disminuir [el caudal]… Es lo máximo que uno puede decir, es imposible para la mente captarlo completamente ni se puede expresar adecuadamente en palabras.

Sobre este tema C.G.Jung en el volumen 8 de su Collected Works, cita a Pico della Mirandola:

Primeramente está la unidad de las cosas por la cual cada cosa es una consigo misma, reside en sí misma y está aunada consigo misma. Segundo, existe la unidad por la cual una criatura se une con las otras y todas las partes del mundo constituyen un mundo. La tercera y principal (clase de unidad) es aquella por la cual todo el universo es uno con el Creador, como una armada con su comandante. (Heptaplus VI proem, en Opera omnia, Basilea? 1557, p. 40; Jung, Collected Works, volumen 8, pgs. 490-1)

Jung agrega:


Para él el mundo es Un ser, un dios visible, en el que todo lo que existe está desde un principio naturalmente dispuesto como parte de un organismo viviente. El mundo surge como el Corpus Mysticum de Dios…Al igual que en un cuerpo vivo las diferentes partes trabajan en armonía y se ajustan unas con las otras de un modo que tiene sentido, también los eventos en el mundo se hallan en una relación con significado, la que no puede derivar de ninguna causalidad inmanente. La razón de ello es que en ambos casos el comportamiento de las partes depende de un control central que las subordina. (Collected Works, volumen 8, p. 491).


De hecho, Jung define la sincronicidad como una "coincidencia con significado". Todo sucede dentro de la unicidad, de esa Unidad infinita que Plotinus, el más genial de los de la escuela de filosofía neo-platónica, describió de este modo:


Porque allí (en la unidad infinita) todas las cosas son transparentes, nada es oscuro, nada se opone: cada ser es consciente de todos los demás, a lo largo y a lo ancho, la luz circula a través de la luz. Y cada uno de los seres contiene todo dentro de sí y al mismo tiempo ve todo en cada uno, de modo que en todas partes está todo, todo es todo, y cada uno es todos y la gloria, infinita. Cada ser es grandioso; el pequeño es grande; el sol allí es todas las estrellas, y cada estrella es también todas las estrellas y el sol…" (Ennead, volumen 8).


A medida que se continúa en el sendero de la Espiritualidad, uno se percibe cada vez más la relación significativa del Uno a sus partes. Creo que el secreto es ver el detalle como parte de la totalidad.

¿Cuál es el mecanismo interno de la sincronicidad? ¿Cómo funciona?

Funciona por reflejo, como un espejo. Todas las cosas se reflejan en todas las demás. Estamos expuestos a impresiones desde la mañana hasta la noche por todos aquellos con quienes nos ponemos en contacto.

En este momento mi mente se refleja en sus mentes y sus mentes en la mía. Me ayuda a hablarles y les ayuda a entender lo que estoy diciendo. Lo único, es que en realidad, la comprensión no depende de la palabra; es el ambiente lo que cuenta. El habla, el lenguaje, son medios externos por los cuales nos comunicamos unos con otros a nivel mental, pero la comunicación verdadera es este reflejo que se espeja de uno a otro.

Por ejemplo, si estamos con gente tranquila nos sentimos serenos, el aura de paz los rodea. Si estamos rodeados de gente agitada o de gente deprimida, nos sentimos agitados o deprimidos; uno ni siquiera necesita hablar con otro o mostrar su depresión, todos pueden sentirlo.

Muy a menudo desarrollamos la cualidad que pertenece al objeto que mantenemos en nuestro pensamiento o concentración. El reflejo siempre funciona inconscientemente pero uno puede percibirlo e influenciarlo concientemente. Seremos aquello que nos ha llegado de la impresión que hemos recibido de algún otro. No debemos olvidar cuán creativa es la mente. Si tu piensas en fracaso, el fracaso será atraído hacia ti y tú fracasarás en todo lo que hagas. Si hay algo que se refleja en nuestra mente, lo reflejaremos en la vida externa; y cada área que nuestro corazón ha tocado está cargada con la impresión del corazón. Como decía mi Maestro:


Aquello que está en el corazón se expresa externamente. El exterior refleja la actitud interior. (Daughter of Fire, p. 222)


Los Upanishads nos dicen que uno se transforma en aquello que piensa; es cierto, nos volvemos idénticos con el objeto de nuestro pensamiento, este se transforma en nuestra propiedad, en nuestra propia cualidad. Por lo tanto los Upanishads agregan: Mediten sobre Dios.

Después de la muerte de mi Maestro, cuando estaba en la soledad de las montañas del Himalaya pasando por una transformación interior, hasta la Naturaleza que me rodeaba reflejaba el estado de mi mente; las tormentas, los picos cubiertos de nubes, la niebla, los arco irises, las noches increíblemente silenciosas llenas de estrellas, tan cercanas; casi en todo momento, todo reflejaba como me sentía por dentro. Y estaba perfectamente conciente del hecho de que no era yo quien reflejaba lo que sucedía alrededor mío; no; era la Naturaleza espejando exteriormente lo que me estaba sucediendo internamente.

La mente cada vez se concentra más en un punto como una flecha que apunta a su blanco. La mente que se concentra en un sólo punto es muy poderosa. La mente del ser humano es poderosa, pero la mente que apunta directamente a su objetivo es omnipotente.

El Bhagavad Gita (4.24) dice: "Aquel cuya acción refleje completamente a lo Eterno, ciertamente que llegará a la Eternidad."

Uno tiene que ser cuidadoso con lo que piensa, ¡porque aquello que se pensó de hecho acontece!

Aquí esta la explicación de los milagros….………

La sincronicidad es un hecho. La casualidad, la suerte no existe, no puede existir; es tan sólo que en nuestra ignorancia nos parece una casualidad. Así nos parece a aquellos que no conocemos el funcionamiento interno de la Ley.

Durante el tiempo en que mi propia oscuridad [interior] comenzaba a manifestarse externamente y que estaba surgiendo lo peor de mi carácter y tenía que encararlo- pues de lo contrario ¿cómo hubiera sido posible seguir avanzando en el camino que mi Maestro me estaba indicando?- él me desconectaba la mente, literalmente. Sus repetidas afirmaciones de que este sendero es fácil, que no hay que hacer esfuerzo, sólo servían para que me rebelión aumentase. ¿No sabía yo cuánto y cuán tremendo esfuerzo me costaba? Pero él tenía razón. Es un sendero donde no hay esfuerzo. Lo que se entrega es un acto de Gracia; un regalo; ¿cómo puede un obsequio requerir un acto de esfuerzo de parte de quien lo recibe? El esfuerzo yace en otro sentido…"en el poder o resistencia, en la capacidad de sacrificarse, en la voluntad de continuar, de mantenerse firme a cualquier precio…" (Daughter of Fire, p. 194) Uno tiene que ser merecedor de la Gracia. La copa tiene que limpiarse y vaciarse.

De manera que de tanto en tanto mi Maestro me desconectaba la mente, dando como resultado que la mente trabajase a un cuarto o a la mitad de su potencia de acuerdo a cuanto la había apagado, veinticinco, o cincuenta por ciento o a veces hasta un setenta y cinco por ciento. En este último caso uno apenas si puede pensar. Nunca se hacía por períodos de tiempo largos; ¡uno no puede vivir sin mente! Lo hacía para ayudarme, para que la cualidad del Principio más Elevado, la intuición espiritual, pudiese prevalecer; caso contrario la mente abarrota los canales de comunicación con sus inquietos cambios [de pensamientos].

El estado en que la mente no funciona o funciona menos es bastante indoloro y muy tranquilo; uno tan sólo no puede pensar. Eso es todo.

El mundo que me rodeaba se volvió tan bello, lleno de luz, con una luminosidad extraña, un tipo de sentimiento elevado, con un significado especial. Pero al mismo tiempo era desconcertante. Hubo dos factores muy importantes allí:

1. Primero, la visión física restringida. Cuando esto ocurre, uno no puede ver excepto delante de sí mismo como si uno tuviese visores como usan los caballos. Además si tratase de mirar a los costados girando mis ojos tanto a la derecha como a la izquierda, me sentía mareada.

2. Segundo, la mente en sí, el proceso del pensamiento trabajaba como en cámara lenta. Para dar un ejemplo: cuando dejaba el lugar donde acostumbraba sentarme en el jardín de mi Maestro y caminaba por la calle para ir a mi vivienda estilo hindú, todo lo que podía hacer era tener cuidado sobre dónde ponía mis pies y atender al tráfico, el tráfico loco de las calles de la India, bicicletas, jinrikishas corriendo haciendo sonar sus bocinas furiosamente sin parar, vacas dando vueltas sin dirección, pollos lanzándose a todos y dentro y fuera de todas las cosas, taxis zigzagueando a los bocinazos tratando de esquivar perros, jinrikishas y peatones, y yo apenas capaz de mirar adelante derecho enfrente de mí, casi sin entender lo que pasaba, apenas vagamente conciente de mis alrededores.

Llegar a mi casa era una tarea bastante complicada. Mi vivienda estilo hindú consistía en una cocina ínfima rodeada por pequeño patio, una ducha y un inodoro, un balconcito y dos cuartos pequeños que daban al balcón. Todo estaba rodeado por una pared de casi tres metros de altura que le daba mucha privacidad. Era una casa muy buena…

Cuando llegaba a la puerta angosta que llevaba al patio, me paraba. Una puerta…debe ser mi puerta,…Me resulta familiar, por lo tanto debe ser la mía. Y seguí pensando. Para abrirla necesitaría una llave. Una llaveuna llaveAh! sí, en la cartera. Comencé a buscar la llave en mi bolso. La encontré…La puse en la cerradura, abrí y cerré la puerta detrás mío. Continué parada al lado de la puerta…tengo hambreSi siento hambre, tengo que comercomercomer… ¿pero qué? No me acordaba de lo que había en la casa. Observé la cocina sin puerta que estaba enfrente de mí, podía ver todo lo que había. Veo algunas papas en el estante. Observo las papas. Al principio no registro lo que son…Oh, sí, papas. Uno tiene que cocinar las papas. Para cocinarlas hay que pelarlas primero. Pelarpelar. Oh sí, uno necesita un cuchilloun cuchillo, un cuchillo…Miro un rato el cuchillo antes de darme cuenta lo que es. Cuando me doy cuenta qué es lo que quiero, empiezo a pelar las papas. Y eso pasó con cada acción, con cada pensamiento. Todo se había lentificado tanto que cuando miraba a las cosas, me tomaba tiempo reconocerlas o saber para que servían y que hacer con ellas, y cuál era la siguiente acción a realizar.

La vida se vuelve un tanto complicada pero como dije, nunca duraba demasiado tiempo. Nunca duró más de medio día y a veces tan sólo por unas pocas horas. Y es indoloro, como mencioné anteriormente.

Cuando volví a Londres, di una conferencia y expliqué todo lo que acabo de decir. Al final de la charla un psiquiatra canadiense que estaba entre la audiencia, me preguntó si yo sabía lo que estaba pasando. Yo no me daba cuenta; todo lo que sabía era que mi Maestro me había desconectado la mente.

"Esos síntomas que Ud. describió," me explicó el psiquiatra, "son síntomas de esquizofrenia. El pensamiento en cámara lenta, la visión de túnel sobre todas las cosas, la sensación de luminosidad, de brillo, de irrealidad. Su Maestro creaba un estado de esquizofrenia artificial. Cuando un ser humano está parado firmemente sobre sus dos pies, con ambas piernas en esta tierra, los practicantes de medicina decimos que es 'una persona normal', la vida espiritual se hace muy difícil, tal vez imposible. Pero si algo no funciona perfectamente en la mente, si una arandela en el reloj de la mente no gira adecuadamente, entonces la vida espiritual es fácil."

En el Oeste, no tenemos idea de lo que implica verdaderamente la vida espiritual. Es dura y brutal; significa que a uno lo llevan a la arena a pelear su última batalla…El Maestro que conoce bien su trabajo hará que uno refriegue su cara contra el polvo. El entrenamiento espiritual es un psicoanálisis "plus", en el sentido de que el poder yóguico [del Maestro] se usa para "cocinar a punto" al ser humano, para llevarlo al punto de madurez que el Maestro desea.


Porque el ego no se irá con alegría y con caricias; debe ser perseguido con dolor, ahogado en lágrimas… (canción persa)


Cuando mi Maestro me envió de vuelta a Londres in la primavera de 1963, él quería que yo dé conferencias. Cuando le pregunté sobre qué deseaba que hable, me contestó: "Sobre sufismo, por supuesto". Yo nunca en mi vida había dado una conferencia y él no me había enseñado prácticamente nada. Se lo dije. Tenía algunas nociones sobre las Escrituras Hindúes, sabía un poco de filosofía hindú, pero el sufismo es diferente y me sentía confundida. "Si sientes desesperación, pedirás ayuda y…la ayuda siempre está presente."

En Inglaterra mucha gente sabía que había estado en la India con un Maestro, entonces sucedió que me pidieron que hable sobre la India, sobre mi maestro y a medida que pasó el tiempo, me encontré hablando sobre toda clase de temas.

Más tarde, cuando tuve la oportunidad de leer algunos libros sobre sufismo, me di cuenta que el punto de vista que yo presentaba durante todas las conferencias siempre correspondía con el punto de vista sufí. Le escribí una carta a mi maestro contándole, pero en las pocas cartas que recibí de él, nunca comentó nada sobre el tema. Esto no era inusual; como regla general él nunca nos daba muchas explicaciones.

Después de la muerte de mi Maestro fui por un tiempo a un Ashram védico sadhak en el norte de India, cerca de Dehra Dun. Dos veces por día se realizaba la ceremonia del fuego cantando el Gayatri, el mantra sagrado. Durante las tardes agradables y cálidas, al anochecer, mantenía charlas interesantes con los cultos swamis de togas naranjas, muchos de ellos hablaban inglés. Les conté muchas cosas sobre mi Maestro quien había fallecido tan recientemente. Me sentía tan carente, tan necesitada. Una vez les comenté durante una conversación, del hecho de que a pesar de que no sabía nada sobre sufismo, sobre su filosofía, su metafísica, de algún modo este parecía estar en mi mente de un modo bastante natural, como si siempre lo hubiera sabido.

"Oh, sí," dijo uno de los swamis, "es el hirdambara buddhi; el conocimiento que no se aprende sino que se refleja en la mente calma de un yogui cuando las tendencias animales de gusto y disgusto han cesado."

Debo confesarles, que yo no creía que mi mente estuviese tranquila en lo absoluto, pero después de todo, después de haber estado varios años con mi Maestro, había logrado cierto grado de imparcialidad yóguica .

Existe un saber que no se aprende. Se infunde, o más bien se refleja directamente en la mente desde otro nivel del ser. Al igual que todas las cosas en el universo se reflejan, desde el plano interior, desde el nivel "Inmanifestado o increado" al plano de Manifestación, la sabiduría también puede reflejarse directamente en la mente del individuo. Los Upanishads tienen una hermosa expresión simbólica sobre esto:


Bajo el banyan se sienta el maestro niño entre sus discípulos viejos. El Maestro se queda callado y todas las dudas de los discípulos se disuelven.


Por medio de una mente tranquila, el discípulo aprende a reflejar la mente de su maestro, a captar su indirecta, su consejo velado, y finalmente a captar la Indirecta, la Pista Divina. Como decía mi maestro:


Primero uno aprende a captar la indirecta del gurú y después cuando uno está unido, fusionado [al guía espiritual], aprende a captar la Indirecta Divina que es más veloz que el rayo. El gurú primero dará una pista, una indirecta; si está no es captada, entonces él dará una orden. Una orden es fácil de entender, pero en cierta medida, el gurú entrena el discípulo para que llegue a captar la Indirecta Divina. El gurú puede dar indicaciones una y otra vez si el discípulo no entiende; pero Dios no hace esto y si la Indirecta, el consejo, se pierde uno tal vez tenga que esperar mucho tiempo antes de tener otra oportunidad.

Para captarlo uno debe estar profundamente unido, tan fusionado que uno hasta busca un lugar [propio] donde pararse y no parece haber uno.

Captar la indirecta, el consejo velado, es actuar de acuerdo a la instrucción recibida, sin siquiera tratar de entenderlo. Es más necesario actuar en concordancia que entender su significado. La Gracia de Dios no puede incautarse, sino que desciende.


Todos nosotros debemos haber visto la película en blanco y negro de Carl Jung siendo entrevistado por un periodista de la BBC. Allí le preguntan a Jung si él cree en Dios y su respuesta es: "No creo, sé." En la misma pelicula cerca del final Carl Jung dice: "Confía en el significado y haz del significado tu Objetivo."

Creo que este el mensaje a la humanidad para los siglos que vendrán. No importa si el significado, el objetivo [de la vida de uno] fuese llegar a ser un verdulero exitoso- o alcanzar la realización de Dios, la Verdad. Es el significado lo que hace que la vida tenga sentido, tenga valor.

Sí; confiar en el significado y hacer de él el objetivo; y de ese modo el mundo podría transformarse.